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Yucatán

Mercado San Roque sigue siendo bodega

por La Verdad

Los locales fueron ‘comprados’ por  tianguistas, aunque estos no le dan el uso que le corresponde al lugar

Ylmar Pacheco/Diario La Verdad MÉRIDA, Yucatán.- Locatarios que pidieron el anonimato se quejaron ayer domingo que la señora de nombre “Patricia”, también se adjudicó locales con la anuencia de funcionarios de la Subdirección de Mercados.Agregaron que hay ocasiones que los tianguistas dejan productos perecederos y la fetidez mina el mercado afectando a los escasos locatarios que hay.Hay mucha gente que llega a preguntar si hay locales disponibles y no se los dan porque ha están ocupados, refiripo el comerciante Justino Rodríguez Pech.Los tianguistas anteriormente estaban dispersos en la calle 60 hasta la calle 127 de la barda del aeropuerto.Unos cinco locatarios fijos de los 60 espacios que conforman el mercado manifestaron que los tianguistas utilizan los locales como bodega.No hablan abiertamente del caso porque están amenazados por una locataria, originaria de otro Estado, llamada Patricia Cavazos, quien goza de la protección de jefes e inspectores de la Subdirección de Mercados.Todas las irregularidades en el mercado se ejecutan con el consentimiento de autoridades de mercados del Ayuntamiento de Mérida.Entre semana sólo abren cuatro o cinco locatarios, ya que el mercado lo controlan los tianguistas, cada domingo vienen, lo tienen como bodega, vienen y se abren los puestos, dijo Mario Ruz.Desde hace 13 años los tianguistas tienen el control del mercado, mismo que fue construido por la ex alcaldesa, Ana Rosa Payán con el propósito de sacar a los tianguistas de las calles.Antes se pagaba 20 pesos por uso de suelo pero ahora se paga 30 pesos. El costo en ese entonces por un local era de 6 mil  500 a 7 mil pesos.Zulmy Ordaz, otra locataria del mercado se quejó de que cuando quieren dar a rentar los locales a otras personas, Patricia Cavazos lo impide.Los entrevistados señalaron que al parecer la señora patricia está  coludida con las autoridades, ya que además de darles órdenes, tiene muchos puestos.El administrador de ese mercado, conocido como Rigo, nunca hace nada y siempre está sentado en el local de ella, esperando sus instrucciones.En una ocasión los pocos se recabaron firmas y se aquietó, pero ya comenzó otra vez.

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