Secciones
Mendigos en Mérida ganan hasta 15 mil pesos al mes
Yucatán

Mendigos en Mérida ganan hasta 15 mil pesos al mes

Candidatos no proponen solución a la explotación de ancianos y discapacitados para obtener ganancias que se equiparan a las de una profesión

por LaVerdad

Mendigos en Mérida ganan hasta 15 mil pesos al mes

Mendigos en Mérida ganan hasta 15 mil pesos al mes

La mendicidad en el Centro Histórico de Mérida se ha convertido en una forma de vida no solamente para personas de la tercera edad, también para mujeres con niños de brazos que llegan de zonas pobres de Chiapas, Tabasco y Campeche.

Un mendigo puede obtener al día hasta 500 pesos, sobre todo si ya tiene años en alguna esquina y “clientes” cautivos. Quienes piden limosna llegan a mantener a sus hijos, e incluso nietos, quienes ven una manera cómoda de obtener buenos ingresos.

 

Se realizan censos y se les trata de canalizar a alguna instancia de ayuda o albergue, pero no da resultado.

Mendigos en Mérida ganan hasta 15 mil pesos al mes 

 

En años de campañas ningún aspirante ha propuesto una solución integral a este problema, que no solamente revela la descomposición social de gente que obliga a sus padres o abuelos a pedir limosna, de la cual son despojados, además de dar mal aspecto ante el turismo.

 

El atrio de la Catedral de Mérida alberga a buena parte de quienes piden caridad, por la sombra que les proporciona el antiguo templo y el paso de la gente.

 

Uno de los casos que podría denunciarse como explotación es el de una octogenaria a la que sus hijos o nietos llevan todos los días a las puertas de un banco que está en el cruce de las calles 60 con 65.

 

PARA QUE NO SE DUERMA

 

La anciana, con la salud visiblemente quebrantada, y signos evidentes de senilidad, tiene cinta en los párpados y cejas para evitar que se quede dormida y deje de pedir ayuda para mantenerse.

 

A las puertas de una tienda departamental de la calle 58 con 63 y 65, a diario sobre un cartón se acuesta –a veces puede sentarse- una persona de 60 años que padece espina bífida y que desde hace años estableció ahí su centro de trabajo.

 

Sobre la calle 60 se apostan también, principalmente los fines de semana, cuando se cierra dicha arteria por las noches, personas de varias edades en sillas de ruedas con sus latas o botellas de plástico forradas para recaudar dinero.

 

Un antiguo mendigo del centro es el conocido “Chupacabras”, a quien una enfermedad de la piel le ha deformado el rostro y pide limosna generalmente en la calla 65, arteria de las preferidas por estas personas, por el intenso río humano que lo recorre la zona.

 

Los limosneros tienen sus rutinas: por las mañanas, los que no son discapacitados o muy ancianos, recorren los mercados “Lucas de Gálvez” y “San Benito”, en las áreas de comidas y pescados y mariscos, así como en el Bazar “García Rejón” pidiendo dinero para comer.

 

Ya al mediodía recorren las numerosas cantinas de la zona en busca de ingresos entre los bebedores. Ya por la tarde regresan a sus esquinas en busca de cerrar el día.

 

LA COMPETENCIA

 

Como en toda actividad que deja buen dinero y no requiere mayor esfuerzo hay mucha competencia. En Mérida hay la costumbre de dar dinero a quien no tiene y esa fama ha corrido por todo el sureste, al grado que varias mujeres, principalmente chiapanecas, llegan con bebés o niños pequeños y se apostan en calles que circundan la Catedral pidiendo una ayuda para sus hijos.

 

Las “Marías” son mujeres de entre 35 y 45 años que pudieran buscar empleo, pero ven en esta actividad mayor ganancia y menor esfuerzo.

 

NO OCULTAN GANANCIAS

 

Empleadas municipales acudieron a la calle 65 con 60 y 62 para verificar la salud de una anciana mujer y su hijo discapacitado, pues la madre sufrió una embolia tiempo atrás.

 

Personal del DIF municipal comentó que la mujer les pidió pañales desechables para su vástago de 40 años de edad, quien vive prácticamente atado a una silla de ruedas.

Llamó la atención e hizo que las empleadas municipales se miraran una a otra, la respuesta de la mujer acerca de sus ingresos en su esquina pidiendo caridad, pues alcanza hasta los 500 pesos.

 

El promedio, según un sondeo entre los mendigos, es de 200 a 300 pesos diarios.

Hay los que tienen “caridad fija” por parte de comerciantes y propietarios de negocios de comida en los mercados, principalmente, pues les regalan pasteles, dulces de fruta de la época y diversos platillos.

 

Uno de los afortunados opera sólo medio día en la esquina de la calle 60 por 63, literalmente llega y momentos después se retira debido a que hay gente que de fijo les lleva alimentos y “unos centavos”.

 

Según un estudio del ayuntamiento, en el Centro Histórico “operan” 70 menesterosos, cuando la realidad es que hay muchos más.

 

María Teresa González, coordinadora de Trabajo Social municipal, destacó que hubo 12 casos de adultos mayores en circunstancias lamentables, de los cuales 10 tienen familia, pero se desentienden de ellos y además los explotan con la mendicidad, y dos que fueron abandonados y no saben cómo regresar a casa.

 

Estos dos últimos fueron canalizados al Centro de Atención al Adulto Mayor (CAAM), donde reciben comida, atención médica y medicamentos. Son viables para ir a este lugar quienes tienen más de 60 años y sin familia.

 

A quienes tienen familiares, y estos se niegan a atenderlos, se les asesora para proceder contra ellos, basados en la Ley para la Protección de los Adultos Mayores, que los obliga a atenderlos.

 

Uno de los problemas principales es que muchas de las personas ingresadas al CAAM es que ya están acostumbrados a la vida en la calle y a tener dinero en la bolsa, por lo que abandonan el albergue.

Temas

Comentarios

Te puede interesar