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Mal olor pone en peligro salud de niños de una escuela en Ciudad Caucel

Debido al mal olor que se desprende de una planta de tratamiento de aguas negras en Ciudad Caucel en Mérida, padres de familia de una escuela temen por la salud de sus hijos

por LaVerdad

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El mal olor que se desprende de una planta de tratamiento de aguas negras ha ocasionado que alrededor de 500 alumnos de diferentes centros escolares se vean afectados en Ciudad Caucel en Mérida; padres de familia exigen una solución por la salud de sus hijos.

Un grupo de padres de familia de la escuela Carlos Carrillo Vega, ubicada en Ciudad Caucel de Mérida así como venteros y vecinos de la zona, denunciaron que la planta de tratamientos de aguas negras de la Japay desprende olores fétidos gran parte del día.

Los niños de primaria y preescolar del centro educativo son los más afectados, pues a diario y por varias horas deben soportar el mal olor, expresaron padres de familia y los ambulantes de la zona. También se averiguó que por el área hay una escuela de enfermería, donde se concentra aún más la pestilencia.

Vecinos que viven alrededor de la planta de tratamiento comentaron que el problema se da mayormente en la calle de Mérida, pues ellos, al estar dentro de sus casas, sólo sienten el mal olor por las tardes, aunque cuando el viento no está de su “favor”, la pestilencia se puede oler a diferentes horas del día.

Sin embargo, madres de familia que fueron entrevistadas a las afueras del recinto escolar, comentaron que no existe alguna queja formal, aunque sí indicaron que el mal olor es bastante desagradable, así como las moscas que se crean y posan por todas partes debido a la fetidez que persiste en el sitio.

Por esta situación, las autoridades de la escuela de Mérida han tenido que colocar mosquiteros en las ventanas para evitar que entren las moscas. Una madre de familia dijo que el mal olor ha “normalizado” las actividades, pues hay gente que no percibe el olor, mientras que los menores practican ejercicios al aire libre porque para ellos es “normal”.

Una pareja que vende antojitos en la esquina de Mérida contó que anteriormente las maestras solían tener su consejo técnico en la escuela, pero por el problema, cambiaron de sede.

En cuanto a su negocio, dijeron que no tienen problema, pues la gente sólo compra y se va. “Es un poco raro que alguien se siente a comer por el mal olor. Ahora sí que vienen por el buen sabor”, mencionaron.

Aunque ven complicado que cierren el lugar, los padres de familia pidieron a las autoridades de Mérida que hagan algo al respecto, ya que temen por la salud de sus pequeños.

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