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La siniestra leyenda del Waaycán (hombre culebra) de Yucatán
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La siniestra leyenda del Waaycán (hombre culebra) de Yucatán

En Yucatán una leyenda poco conocida tiene su origen en Tekax, donde el Waaycán, hombre culebra aterrorizó a sus pobladores.

por LaVerdad

La siniestra leyenda del Waaycán (hombre culebra) de Yucatán

La siniestra leyenda del Waaycán (hombre culebra) de Yucatán

Parece normal que un estado como Yucatán con su extensa geografía y sus 106 municipios, cuente con infinidad de leyendas que a través de la tradición oral preserva la memoria colectiva de acontecimientos que son parte de la historia de nuestra comunidad, una de las cuales tiene su origen en Tekax.

Dentro de este vasto universo de leyendas sobresalen personajes muy conocidos como la Xtabay, el Huay Chivo y los aluxes, pero otros no son tan comunes como el hombre culebra o Waaycán cuya historia no ha trascendido tanto. 

La siniestra leyenda del Waaycán (hombre culebra) de Yucatán
La leyenda del Waaycán (hombre culebra) aterrorizó a los pobladores de Tekax, de cuya ermita descendió el siniestro ente maligno.

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La leyenda cuenta que todo inició en el municipio de Tekax, el cual está ubicado a una distancia de 112 kilómetros de la capital del estado, la ciudad de Mérida, a 10 kilómetros de Akil, a 18 kilómetros de Oxkutzcab y a 34 kilómetros de Ticul.

En la historia no especifica en qué año tuvo origen la leyenda, simplemente se dice que fue hace muchos  años que en la Ermita de Tekax vivía un brujo que en las noches de luna llena bajaba al pueblo en forma de culebra.

El Waaycán (hombre culebra) de Yucatán 

Convertido en serpiente el brujo se alimentaba de los animales que las personas criaban en los patios de sus respectivas casas, por lo que tras saciar su hambre, subía nuevamente al cerro a esconderse detrás de la iglesia que se encuentra en la parte de arriba.

Al parecer, el brujo convertido en culebra tenía que retornar a este sitio antes de que aparecieran en el horizonte los primeros rayos del sol para poder volver a su cueva y convertirse nuevamente en humano.

Obviamente todos en el pueblo estaban muy asustados, pues no sabían de qué animal se trataba el que hacía todos esos destrozos, pero por la dimensiones de los mismos llegaron a la conclusión que debía ser una bestia gigante y peligrosa.

Recabando pistas los campesinos encontraron rastros de que bajaba reptando del cerro donde se encontraba la ermita, por lo decidieron unir fuerzas para encontrar la manera de matar a aquella bestia.

Así que esperaron a la próxima luna llena hasta que la noche llegó para esconderse esperando que el brujo convertido en serpiente bajara para devorar gallinas, pavos, perros y todo animal que se le ponía enfrente. La gente se asustó al comprobar que la culebra tenía cabeza con características de serpiente y humano.

La siniestra leyenda del Waaycán (hombre culebra) de Yucatán
Con el paso de los años en Tekax, la ermita fue descuidada y unos malandros destruyeron los restos de piedra de la serpiente, pero se afirma que hubo muchas personas que lograron conocerla.

Pero armándose de valor acorralaron a aquella especie de anaconda a la que le salía fuego por los ojos, pero no podían contener a aquel enorme ser que intentaba morderlos, recurriendo a emitir un extraño ruido que lastimaba los oídos de todos que decidieron huir a refugiarse a sus casas.

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Como ya estaba amaneciendo la enorme culebra comenzó arrastrarse para subir a la ermita pero ya era demasiado tarde pues los primeros rayos del sol comenzaron a prenderle fuego y el brujo no alcanzó a subir hasta la cima quedándose en medio del cerro con forma de víbora, pero de piedra.

Desde entonces la calma regresó de nuevo en el pueblo. Por muchos años justo en la parte alta del cerro en un espacio en forma de asiento de piedra, se podía apreciar la cabeza de una serpiente y del otro lado, la cola.

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