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Intocable el clandestinaje en Yucatán
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Intocable el clandestinaje en Yucatán

Negocio redondo al amparo de las autoridades; un buen día representa ingresos hasta por 20 mil pesos.

por LaVerdad

Intocable el clandestinaje en Yucatán

Intocable el clandestinaje en Yucatán

En 2017, Yucatán fue el estado con más casos de intoxicación por alcohol de todo el país, ya que en ocho meses se registraron cinco mil 940 incidencias en la entidad, de los cuales cinco mil 130 fueron hombres y 801 mujeres, de acuerdo con el boletín epidemiológico emitido por la Secretaría de Salud, pero uno de los factores que lleva al Estado a ocupar ese lugar es la venta clandestina de vinos y licores que representa ingresos de hasta 20 mil pesos en un solo turno.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de una cuarta parte del consumo global de todas las bebidas alcohólicas no está registrada. El alcohol no registrado es una categoría amplia que comprende desde la cerveza elaborada por aficionados en sus casas, hasta la producción de alcohol ilegal comercializado a través de prácticas de contrabando.

Intocable el clandestinaje en Yucatán

Las tiendas de licor o alcohol pueden ser un negocio rentable para el empresario correcto en el lugar correcto, de acuerdo con el Servicio de Impuestos Internos de la Ciudad de México, el 68% de las empresas de este sector reporta un beneficio. Sin embargo, según el mismo informe, el 89,1% de los ingresos se destina a los gastos del negocio.

Aunque no se tiene una cifra exacta de cuántos negocios de este giro operan en la entidad, la ubicación de estos establecimientos suele ser del dominio público; ya sea porque pasa de boca en boca o porque en los barrios más populares nunca falta quien apoye su economía familiar comercializando bebidas alcohólicas después de la hora reglamentaria que son las 10 de la noche.

“El Vampiro” conocido así en la colonia Jesús Carranza, quien durante casi 30 años se dedicó a dicha actividad en su domicilio, relata su experiencia como vendedor clandestino, la forma en la que opera y los cambios que ha habido en el negocio a raíz de las nuevas tecnologías.

Intocable el clandestinaje en Yucatán

Es común encontrarlo en su trabajo actual, atendiendo una farmacia a media cuadra de su domicilio. Hoy padre de familia, vive tranquilamente y pasa la mayor parte del día atendiendo a los clientes que llegan por un medicamento.

“Ya me retiré de eso, ya no quiero problemas”, comenta nervioso por el abordaje del tema, sin embargo, habla con un poco de timidez sobre su pasado.

Desde muy chavo y por la garulla de “amigos” además de la necesidad de dinero en casa, optó por “lo fácil” encontrándolo en la venta de licor a deshoras, pues dejaba buenas ganancias, estando bien surtido con poca inversión.

“Los domingos, cuando la venta “legal” termina, es cuando mejor les va a los clandestinos, pues ahí se entra en función, y el éxito es que doblamos el precio y la gente lo compra, ahí está la mejor ganancia” comentó.

Comenta que llegó a vender hasta 50 cajas de cerveza de cuartitos, y el precio puede variar, desde 80, 100, 120, hasta 250 pesos, ya que “según el sapo, es la pedrada” y las ventas diarias en un día más o menos pueden llegar a ser de hasta 20 mil pesos.

El clandestino sabe su posición y las consecuencias que puede enfrentar por esta actividad, pues él fue aprehendido en dos ocasiones por venta ilegal de alcohol. “Es una bronca” se lamenta; “si nos cachan todos salimos perjudicados, pues el comprador se hace acreedor a una multa administrativa de cinco mil pesos y 36 horas en los separos, pero el vendedor se va al penal”.

Comenta que a los clientes amigos, les da su número personal, para hacer el negocio más fácil y menos riesgoso, los de ocasión deben llegar con las luces apagadas y llamar en un pequeño orificio de la puerta de la casa, al salir, hay que visualizar bien la calle para evitar ser descubierto por la policía.

Los únicos días que no laboraba eran los días de elecciones y días festivos, pues las condenas aumentan al considerarse como un delito federal.

Agregó que después de tantos años y problemas, optó por retirarse de la venta clandestina desde hace como 5 años.

El Código Penal de Yucatán en su artículo 245 establece que “se impondrá prisión de uno a seis años y de 50 a 200 días de multa, que va de 3,505 a 14,020 pesos, a quien venda o distribuya en forma ilícita bebidas alcohólicas”.

Lo más solicitado en un clandestino son las como rompe tripas (alcohol de baja calidad), cervezas, tequilas y whisky.

El señor Petronilo Rosado, encargado de una vinatería, comentó que para los establecimientos formales los vendedores clandestinos no los perjudica porque tienen que comprar el producto de manera legal, puea lo único que hacen es ponerle un sobre precio.

Temayan, canalito, mezcalito, bucañitas es lo que consumen los teporochitos pero no solo ellos, pues la gente de clase media busca esas bebidas por el buen sabor que tienen combinado con la bebida kool-aid, esto es lo que más venta deja; también se cuenta con cervezas de baja calidad como la gallo que cuesta 25 pesos, la cual se vende muy bien, esas son las bebidas que más entradas generan pues por los bajos costos, son las más pedidas.

“Los centros nocturnos, bares y discotecas son los clientes fieles de esas bebidas, pues lo usan para coctelería” comentó Petronilo.

Le siguen los vodka, tequilas, whiskies, vinos, y los brandy y ron son lo menos pedidos.

“La ganancia diaria varía, pues los fines de semana son los más fuertes, teniendo esos días una ganancia de un 60 por ciento aproximadamente, a diferencia de los demás días que cuando mucho se alcanza un 15 o 20 por ciento” finalizó.

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