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casa hogar “Jesús de Misericordia”
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HISTORIA: llegó a un albergue de Mérida tras el abandono de sus hijos y nietos

Don Melchor Rodríguez asegura que una casa en Pacabtún le quedaba bastante grande, por eso decidió salirse y llegar a un albergue, donde se siente últil y querido, pues sus cinco hijos lo abandonaron. 

por LaVerdad

casa hogar “Jesús de Misericordia”

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Con una sonrisa en rostro sentado en la hamaca que lo arropó hace dos meses, Melchor Rodríguez ve la vida pasar. Maestro de profesión y amante de la lectura, a sus 72 años de edad disfruta de una buena charla con los amigos y hasta ver a las aves cantar desde la banqueta del parque de Santiago.

Pocos saben, pero Melchor llegó a la casa hogar “Jesús de Misericordia” por voluntad propia, buscando únicamente un compañero con quien compartir un café por las tardes y gente que se interesara por su sentir, salud y alimentación.

“Tengo una casa en la colonia Pacabtún en el oriente de Mérida. Cuatro recamaras, dos baños y una gran cochera para mí era demasiado. Como padezco de osteoartrosis y de la  próstata no me podía parar y nadie me iba a ver, entonces en las noches me tenía que agarrar de los muebles para ir al baño. Por eso le dije a mi media hermana: ‘Llévame a un lugar donde pueda conversar con personas de mi edad, que puedan ir al parque, a la iglesia’. Y bueno, así llegué aquí”, expresó el hombre. 

Una tarde de enero, Melchor llegó al albergue con un solo objetivo, hacer nuevos amigos y tener una rutina donde sintiera que aún está vivo. Desde entonces, el café por la mañanas, la partida de dominó, las tarde de baile e ir al parque a respirar aire fresco, es la nueva rutina del abuelito que disfruta hasta el último instante de cada día, ahora con su nueva familia y 32 hermanos. 

“Cuando uno llega a esta edad la gente lo abandona. Tengo cinco hijos y nietos que no he visto en años. Pero aquí me he sentido tranquilo; disfruto salir al parque, jugar dominó con mis compañeros y hasta platicamos de cómo era nuestra vida antes de llegar acá. Me siento que ahora sí vivo”, expresó.

Melchor disfruta cada momento que pasa con sus nuevos amigos, a quienes les cuenta cómo le iba con su empresa de cerámica que durante 19 años lideró junto con su socio, sin embargo, al igual que la familia, los años también lo alejaron de sus negocios.

“Tenía una empresa, cuando dejé de dar clases me asocié y pusimos una tienda de productos de cerámica, era próspera, pero un día se acabó, se lo quedó mi socio y yo me fui para mi casa. Estuve solo y la soledad te va acabando. Pero gracias a esta casa hogar, pude sentirme de nuevo querido y eso no lo cambio por nada”, manifestó el abuelito.

Como él, cientos de personas mayores llegan  a la edad adulta solos, sin familia y con la depresión por delante. En Yucatán hay 196 474 personas mayores de 60 años.

Paloma Franco 

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