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Eugenio Garza Sada, un hombre que se adelantó a su época
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Eugenio Garza Sada, un hombre que se adelantó a su época

La casa situada en el cerro del obispado, en la que habitó por más de 50 años y donde vio crecer a sus 7 hijos, hoy es un museo y centro cultural y paso obligado para todo el que visita Monterrey.

por LaVerdad

Eugenio Garza Sada, un hombre que se adelantó a su época

Eugenio Garza Sada, un hombre que se adelantó a su época

Su nombre –aunque ningún regio lo olvida- resurgió recientemente con el desafortunado comentario del historiador y ex funcionario Pedro Salmerón en el que calificaba como a un “comando de jóvenes valientes” a quienes privaron de la vida a Eugenio Garza Sada.

En Monterrey, y muy específicamente entre la comunidad empresarial y docente, tales comentarios calaron hondo, porque Eugenio Garza Sada no solo fue un empresario visionario al que se le atribuye el despegue económico de esta capital del norte mexicano, sino que fue un tipo que entregó sin limitaciones sus esfuerzos  para promover el deporte y la educación.

El reconocido Tec de Monterrey es, -como el mismo dijera- su octavo hijo.

En las actividades previas al festival de emprendimiento INCmty 2019, La Verdad Noticias, tuvo acceso a la casa que habitó Eugenio Garza Sada, y que hoy convertida en museo, guarda la historia más íntima de este empresario regiomontano miembro de una de las familias más prominentes del país, que incluso ha sido comparada con los Rockefeller.

La vivienda es una construcción que mezcla lo actual con lo “antiguo” de los años 20’s; no obstante su imponente arquitectura exterior, desde donde se domina parte del emporio empresarial de la familia, los espacios interiores originalmente no eran ostentosos, de hecho, la recámara de Garza Sada y su esposa, -la cual se conserva intacta-, es muchísimo más pequeña que cualquier habitación de un multifamiliar.

La biblioteca adjunta es un poco más espaciosa que la recámara y contiene 930 libros antiguos entre enciclopedias de conocimiento general, textos de arquitectura, viajes hasta libros de jardinería, la cual era otras de las pasiones del empresario regio.

“En su época y por convicción, a Don Eugenio Garza Sada no le gustaban los reflectores, tampoco los reconocimientos".

Por eso no era conocido mediáticamente ni hay fotografías de él posadas, las que hay en esta casa, son fotos casuales que fueron tomadas a los largo de su vida” explica la joven encargada de abrir las puertas de la casa.

El hombre bien podía ir, cuando inició el Tecnológico, con una libreta de apuntes en sus manos, a dar  un recorrido por las instalaciones para tomar nota de lo que hacía falta y los estudiantes ni notaban su presencia.

En su recámara, llama la atención el pequeño baño revestido todo de azulejos,-seguramente eran lo más moderno hace casi 100 años pero ahora ya ni deben fabricarlos- y un muy reducido closet, en el que aún se pueden apreciar algunos guarda trajes, un sombrero y un veliz de la época.

“Se dice que don Eugenio solo tenía tres trajes y cuando uno ya estaba muy usado, compraba otro para desechar el viejo, de tal manera que no se permitía acumular mucho en su closet, además que no había suficiente espacio para ello”.

 

De pequeños sus siete hijos, -cinco hombrecitos y dos niñas- dormían en tres habitaciones; sus dispendios los enfocaba en aprender, estudiar, disfrutar la música y los espacios de entretenimiento familiar; su lema fue siempre: trabajar y ahorrar.

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Hoy, la casa que estuvo cerrada a la muerte de Garza Sada ocurrida en septiembre de 1973 durante un intento de secuestro, es una especie de cofre que guarda los últimos momentos del próspero empresario pero que comparte con todo el que quiere, un legado de vida y de emprendimiento.

_Rebeca González (texto y fotos)/ Enviada.

 

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