Secciones
Yucatán

El mensaje del Islam Ahmadía

por La Verdad

Pruebas de los Profetas

Imam Azhar Goraya/Diario La Verdad “Es erróneo pensar que los errores en las interpretaciones desmerecen la gloria y majestuosidad de las profecías Divinas, o las hace inútiles para la gente, o que son perjudiciales para la religión y sus seguidores. Si tiene lugar un error de juicio, esto ocurre como una prueba sólo en el periodo de transición [entre el anuncio de una profecía y su cumplimiento], y es seguido de tales manifestaciones de veracidad y tales señales de apoyo Divino como cuando amanece un nuevo día; y todas las críticas y objeciones de los oponentes son acalladas. Pero antes de que ese día llegue, los Mensajeros de Dios necesitan hacer frente a grandes pruebas, al igual que sus seguidores y la generación siguiente a ellos necesitan ser juzgados y probados, para que Dios pueda distinguir entre los honestos y los falsos, los firmes y los vacilantes. Las pruebas que inicialmente afrontaron Profetas y Santos y les hicieron parecer deshonrados a pesar de ser amados y aceptados por Dios, no fueron para traerles la desgracia ni destrozarles ni para borrar sus nombres de la faz de la tierra. Ni puede ser este el fin, porque, ¿cómo puede Dios convertirse en el enemigo de los que Lo aman y traerles la deshonra? Estas pruebas, que aparecen con la ferocidad del rugido de un león y hacen descender las tinieblas, sirven para que los siervos que Dios escoge, alcancen los niveles más altos de aceptación y para abrirles las dimensiones más refinadas del conocimiento Divino. Esta ha sido siempre la práctica de Dios hacia sus siervos, y lo corroboran las súplicas hechas por Davidas en los Salmos, por los relatos del Evangelio sobre las súplicas desgarradoras de Jesús durante su tiempo de prueba, y por las humildes súplicas del Santo Profetasa recogidas en el Sagrado Corán y en las Tradiciones. Una de las súplicas que David hizo durante su periodo de pruebas, y que se encuentra recogida en los Salmos, es: Sálvame, oh Dios; porque las aguas han entrado hasta mi alma. Estoy hundido en fango profundo, donde no puedo hacer pie. Estoy cansado de mi llanto: mis ojos han desfallecido. Aquellos que me odian sin causa son más que los cabellos de mi cabeza. No dejes que te esperen, oh Señor, Dios de los huéspedes, siéntete avergonzado de mí: no permitas que aquellos que te buscan se confundan por mi culpa. Aquellos que se sientan a la puerta hablan contra mí; y yo era la canción de los borrachos. Tú has conocido mi reproche, y mi vergüenza, y mi deshonra. Busqué a alguien que tuviera piedad, pero no había nadie. (Salmos 69) Los Evangelios también relatan cómo el Mesíasas oró y suplicó durante su noche de prueba, y cómo se mantuvo despierto durante toda la noche y se sintió abrumado por el dolor y la angustia, como si se encontrara en la agonía de la muerte. Durante toda la noche lloró y suplicó a su Señor para que la copa que estaba destinado a tomar pasara de él. Pero, a pesar de sus muchas postraciones, sus oraciones no fueron escuchadas, porque las oraciones que se hacen en el momento de las pruebas no son aceptadas.” (Hadhrat Mirza Ghulam Ahmad, el Mesías Prometido y Mahdi. El Anuncio Verde). Para aprender más acerca del Islam Ahmadía, favor de mandarnos un mensaje: [email protected] 999 129 4594

Comentarios

Te puede interesar