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Doble castigo para los reclusos en las cárceles municipales

por La Verdad

Derechos Humanos conoce que no son aptas, pero no obliga a que se apliquen medidas de corrección

Rebeca González / La Verdad Noticias MÉRIDA, Yucatán.- Centros de reclusión estilo medieval, son los espacios en los que permanecen aquellas personas que por diversas faltas administrativas deben esperar hasta “que se determine su situación jurídica”. De las 106 cárceles municipales, un 73 por ciento no cumple con las condiciones mínimas que deben prevalecer en los centros de detención, así como tampoco con  los procedimientos básicos para tratar a los detenidos, ya  que en la mayoría de los municipios no cuentan con el bando de policía y gobierno; tampoco utilizan manuales adicionales para aplicarse en la detención y reclusión de personas, de acuerdo con lo plasmado en el informe realizado por el Centro de Supervisión Permanente a Organismos Públicos de la Comisión de Derechos Humanos. La inspección incluyó varios aspectos, especialmente el jurídico; el relacionado con el respeto a los derechos humanos, pero lo que más llama la atención, son las malas condiciones físicas de los inmuebles, al punto de que en pleno siglo XXI existan cárceles en condiciones infrahumanas. En la mayoría de los centros de reclusión preventivos, salta a la vista el mal estado y deterioro de las instalaciones con  planchas de cemento (camastros) rotas, con exposición de varillas metálicas y dimensiones reducidas; instalaciones sanitarias deplorables y en algunos casos en vez de un sanitario, un agujero en el piso a manera de letrina acumulándose desechos fecales, orinas y  hasta alimentos en descomposición, contribuyendo al mal estado y la anti higiene en las celdas.

En las prisiones preventivas de  Ticul,  Maní,  Tzucacab, Yobain,  Dzan ,  Tecoch, Tixmehuac,  San Felipe, Río Lagartos y Acanceh, se clasifica como urgente el cambio o remozamiento integral de las instalaciones, pues en sus actuales condiciones no solo son un riesgo a los reclusos, sino para el personal que ahí labora.

Otras deficiencias en las cárceles, fueron la escasa o nula iluminación, la falta de ventilación, falta de agua corriente, falta de privacidad en baños y mingitorios; techos y paredes desprendidas pintas en las paredes como el graffiti, pisos de tierra,  rejas de madera, tazas desprendidas, basura, restos de comida, fauna nociva principalmente cucarachas, arañas, moscas y roedores. Lo anterior ocasiona malos olores que se perciben hasta las oficinas de la comandancia dada su cercanía con las celdas. Un ejemplo claro cómo son las cárceles municipales y lo que no debería ocurrir,  son las de Koch, Izamal,  Temozón y Tzucacap. De acuerdo con el reporte de la Centro de supervisión permanente a organismos públicos, otros aspectos verificados y de resaltarse es el hecho de que durante los arrestos, en más del 60% de las instalaciones, no se lleva a cabo un registro  puntual.

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