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Deforestación acaba con 40% de selvas en Yucatán
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Deforestación acaba con 40% de selvas en Yucatán

Cada año se pierden 20 mil hectáreas de selvas en la entidad, hallándose el punto más severo en Mérida. “Si continúa la tala de árboles, la proyección es que desaparecería la selva completamente”, expuso la directora de la Junta Intermundial Biocultural del Puuc.

por RebecaGonzalez

Deforestación acaba con 40% de selvas en Yucatán

Deforestación acaba con 40% de selvas en Yucatán


La deforestación es uno de los problemas ambientales que menor atención recibe de las autoridades, pero que preocupa a organismos no gubernamentales y del que falta conciencia entre la población en general.
En nuestro país alrededor de este aspecto ha girado una amplia controversia y disparidad en las estimaciones de pérdidas de la cubierta verde original.
Sin embargo, de acuerdo a los conteos del Inegi, entre 1988 y 2005, el índice de deforestación en la república mexicana se situó entre 300 y 800 mil hectáreas de bosques y selvas cada año, lo que significa una estimación de más de 13 millones de hectáreas de cubiertas verdes arrasadas en el periodo de 17 años, las cuales serían un similar a tres veces la superficie del estado de Yucatán.

Deforestación acaba con 40% de selvas en Yucatán
No solo la tala y la sustracción de los bienes forestales han provocado la disminución de la selva, sino también las actividades paralelas a las agrícolas.


Las actividades agropecuarias son la principal causa de la pérdida de bosques y selvas, seguidas por la tala ilegal y los incendios forestales. A estos se han sumado en las dos últimas décadas el desarrollo urbano mal planificado, los megaproyectos y la reindustrialización de algunas regiones como el caso de la península.
Concretamente en Yucatán, cada año se pierden 20 mil hectáreas de selvas y ya se ha deforestado entre el 30 al 40% de las selvas originales de la entidad, hallándose el punto más severo en la ciudad de Mérida.
 “Si continúa la tala de árboles y no se atiende el problema de la deforestación, la proyección es que desaparecería la selva completamente”, expuso Minneth Medina García, directora de la Junta Intermundial Biocultural del Puuc.
“Al año se deforestan alrededor de 20,000 hectáreas de selva en la región, lo que lleva a su rápida desaparición” indicó la experta.
Se podría decir que el 30 ó 40 por ciento de nuestra selva ya se perdió”, dijo.

Deforestación acaba con 40% de selvas en Yucatán
Yucatán cuenta con más de 3 millones de hectáreas de áreas forestales.


La expansión de los proyectos de ganadería, agricultura y desarrollos urbanos son los principales depredadores de la flora, cuyas consecuencias ya se están pagando pero se recrudecerán en los próximo años de no haber un alto y reversión en estas acciones destructivas, de esta forma en 100 años ya no tendríamos nada de selva en nuestra Península.

Mangle en mayor riesgo


De acuerdo con el Inventario Nacional Forestal y de Suelos, Yucatán cuenta con casi cuatro millones de hectáreas, de las cuales, tres millones 200 mil se consideran áreas forestales.
Sin embargo, la destrucción representa pérdidas irreparables en materia ecológica, ya que frena el crecimiento de diversas especies de vegetación importantes para el hombre.
“Las variedades del mangle son las que van a tardar en recuperarse y tal vez en algunos casos, dado el crecimiento del tular y pastizal, la pérdida pueda ser irreversible”, explica el ambientalista Eduardo Batllori.
A pesar del grave problema de la devastación de las zonas verdes, solo organizaciones no gubernamentales como “Planta por el Planeta” y “Pronatura Península de Yucatán” realizan actividades de prevención en escuelas para sensibilizar a los niños y adultos sobre los problemas del cambio climático.

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Tala ilegal de mangle en la reserva de Ría Lagartos.


Tener una conciencia ecológica elemental, no es solo sembrar árboles, este es un aspecto importante que se complementa con su conservación y el seguimiento, expone Luís Guillermo Alcocer, presidente de Planta por el Planeta en Yucatán.

Exterminan diversidad

En cada 10 metros cuadrados de selva baja yucateca, aún es posible hallar una diversidad de hasta 30 tipos de árboles, centenares de insectos y variedad de plantas y flores.
Cuando el desarrollo de carreteras y caminos agropecuarios no era el que se registra ahora contradictoriamente la zaga en estos servicios favorecía el resguardo de los recursos ambientales.
La mejora de la infraestructura en el estado lo ha hecho más accesible y permite que la frontera agropecuaria se amplíe ante la ausencia de políticas públicas y una procuraduría ambiental que funcionen.
“Por ello no solo la tala y la sustracción de los bienes forestales han provocado la disminución de la selva, sino también las actividades paralelas a las agrícolas como son las fumigaciones, las cuales han coadyuvado a arrasar esta biodiversidad que antaño nos enorgullecía”, aseguran Marco Antonio Cupul Ku y Fernando Hau Nahuat, en representación de una docena de apicultores que en conjunto perdieron 600 apiarios con miles de abejas situadas en una reserva natural de la comunidad Dzonot Carretero, en Tizimín.
“Nuestras poblaciones de abejas murieron luego que un empresario vecino mandara a fumigar sus terrenos en forma aérea”. Esto ocurrió en septiembre del año pasado y desde entonces, los apicultores  mayas afectados hemos presentado diversas denuncias ante la Profepa,  ante la Sagarpa, incluso acudimos a la Cofepris y a la fiscalía, pero hasta ahora ninguna de nuestras quejas ha prosperado, dijeron los campesinos
Principalmente llamaron a las autoridades ambientales a revisar su caso y castigar a quien resulte responsable en el exterminio de los insectos, porque es sabido que las abejas, además del aspecto económico que ofrecen con la producción de miel, son polinizadoras y garantía de la supervivencia de muchas especies en la cadena trófica.

Reservas afectadas


De 2010 a 2018, nueve reservas ecológicas sufrieron los embates de la tala, cacería y pesca ilegal, se destruyeron 800 hectáreas de importancia ecológica por el fuego, de ellas, solo 350 están en vías de recuperarse debido a la reforestación, según  datos de la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa)
A finales del año pasado, - como botón de muestra de la ilegalidad en la que operan los consorcios dedicados a la construcción de viviendas y espacios para servicios turísticos- autoridades ambientales fueron inútilmente alertadas por campesinos de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) asociación civil, sobre un mega ecocidio ocurrido en la zona de manglares en el arrea natural protegida Ría Lagartos.
Ignacio Machaín Sosa, secretario general de la UNTA, exigió poner un alto a la devastación de más de 5 mil metros cuadrados de humedales, a manos de un político y empresario de la región al que identificó como Felipe Marrufo, quien junto con sus socios, pretendía delimitar calles para la construcción de varias viviendas en la zona de los manglares. Aunque el proyecto se encuentra detenido, el daño a los manglares y otras especies forestales propias  como zapote, jabín, tzalam, pucté, chechén, granadillo, tinto, palmas, ceibas, cedros y bojón, es irreversible y hasta ahora ninguno de los responsables de este delito ha sido llamado a cuentas por las autoridades.
 

ECOCIDIO SIN FRENO
Se estima que en 100 años Yucatán podría quedarse sin selvas si no se pone un alto a la deforestación

- 3 millones 952 mil 400 hectáreas, territorio total de Yucatán

- 3 millones 200 mil hectáreas de áreas forestales tiene la entidad
- 647 mil 244. 27 hectáreas están protegidas, y aun así son afectadas por la tala y sustracción de materia forestal.

- Al año se deforestan alrededor de 20,000 hectáreas de selva 
- 30 al 40% de las selvas de la entidad ya están deforestadas, hallándose el punto más severo en la ciudad de Mérida.
- En 100 años ya no habría nada de selva si no hay un alto a la tala de árboles y manglares.

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