Yucatán

Consumen carne contaminada en Yucatán ante nula vigilancia sanitaria

Consumen carne contaminada en Yucatán ante nula vigilancia sanitaria

Consumen carne contaminada en Yucatán ante nula vigilancia sanitaria

La demanda en ventas de la carne de res ha generado que los productores usen el clembuterol para engorda; además la falta de vigilancia en las casetas fitosanitarias en los límites de entrada de Chetumal. Campeche y Q. Roo. permite el ingreso de productos contaminados

Por Rebeca González

05/02/2020 09:17

Debido a la falta de vigilancia en los mercados y carnicerías del interior del estado, comerciantes de carne de res ponen en riesgo la salud de los consumidores al ofrecer carne contaminada a pesar de que en las entradas por las carreteras de Chetumal, Campeche y Quintana Roo hay casetas de inspección fitosanitaria.   

Con el uso del clembuterol, conocida en el argot ganadero como “sales de engorda” los criadores y comerciantes de la carne de res en canal elevan sus ganancias hasta en un 40 por ciento.

La denuncia fue realizada por una de las muchas familias afectadas con el consumo de cárnicos contaminados y avalada con productores de carne de cerdo y aves quienes conformaron que al oriente del estado, persiste la mala práctica de hacer subir el peso del ganado con sustancias que en teoría están prohibidas, en primer lugar porque la vigilancia sanitaria en los hatos es nula y en segundo lugar porque en los municipios ganaderos como Tizimín y los alrededores escasea la pastura y los ganaderos prefieren invertir en “sales” en vez de alimento.

AFECTADOS

A finales de diciembre pasado, un par de familias acudieron al mercado en el municipio de Conkal para comprar carne de res; ahí además de algunos cortes “especiales” llevaron carne con hueso y bisteces de hígado, el cual a pesar de las prohibiciones sanitarias para su venta, es comercializado sin ningún escrúpulo ni advertencia de los riesgos en su ingesta.

 No sabíamos que estaba prohibida la venta del hígado de res y los vimos apetitoso así que compramos” relataron Ana Vallado y Raquel Sánchez, amas de casa.

Pero luego de cocinarlo en la tradicional receta de hígado encebollado una de las dos familias completas, luego de comerlo, empezó a tener malestares similares a los de un descenso en la presión arterial y temblor generalizado del cuerpo, por lo que al acudir al médico y comentarle que todos habían comido hígado, el doctor les dijo que posiblemente la víscera habría tenido una alta concentración de  “sal milagrosa”, como le llaman al clembuterol, por lo que los pacientes fueron sometidos a un proceso de desintoxicación.

CONFIRMAN USO DE SALES

En Yucatán las familias afectadas con la compra y consumo de productos cárnicos de res contaminados no han sido los únicos en denunciar.

A finales de 2019, Mario López Meneses, quien se desempeñaba como presidente del Consejo de Vigilancia de la Unión Ganadera del Oriente de Yucatán (Ugroy) había destapado la enorme corrupción, la falta de vigilancia y el alto riesgo sanitario contra la población al hablar de la presencia de “ganado salado” o engordado con clembuterol en los hatos ganaderos de Yucatán

López Meneses reveló que específicamente  pudo confirmar algunas irregularidades con las novillonas del programa Crédito Ganadero a la Palabra. El “ganado “salado”, es decir, que se le habían suministrado sales de engorda, compuestos químicos para “inflar” a los animales además de dejarlos estériles, se convertían en un riesgo para la salud humana, en el caso de su ingestión.

También observó novillonas con verrugas y otras por debajo de los 300 kilogramos de peso, lo cual contravenía el programa federal.

El expresidente del consejo de vigilancia notificó de las irregularidades  y las anomalías a Abraham Macari, dirigente de los ganaderos, antes de que el delegado de los programas del Bienestar Joaquín Díaz Mena entregara a los criadores los pequeños hatos del programa a efecto que Macari  reclamara por estas anomalías.

Pero en vez de proceder con ética, el dirigente de los ganaderos y atender el reporte, separó de la presidencia del consejo de vigilancia a López Meneses acusándolo de querer desprestigiar al organismo ganadero.

 ALTA DEMANDA

Con la llegada masiva de familias de otros estados para vivir en Yucatán, como Nuevo León, Veracruz y Tabasco la demanda de la carne de res en la entidad se ha duplicado pero la capacidad de abasto sigue siendo la misma que hace 4 o 5 años.

Luis Castillo, propietario de una de las carnicerías en el norte de Mérida dijo que la demanda en productos cárnicos de res se debe a que las familias foráneas que vienen a vivir a Yucatán acostumbran incluir en su dieta diaria más carne de res y menos de cerdo, al contrario de los gustos culinarios del yucateco.

De hecho hay productos como la panza, la pata y la cabeza de res, que se venden por encargos anticipados y la gente paga de 100 a 130 pesos el kilogramo de los productos de res, dijo.

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En Yucatán anualmente la producción de carne de cerdo se estima en un promedio de 140 mil toneladas, mientras que la de res apenas llega a las 200 toneladas anuales.

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No obstante la alta demanda de carne de res el panorama en la producción no es muy alentador, ya que el gobierno en sus dos instancias, federal y estatal solo está dando apoyos a pequeños productores con el programa Crédito Ganadero a la Palabra, pero al mediano que tiene desde 35 animales y hasta 150, prácticamente no los voltean a ver, ni los apoyan ni los vigilan y es ahí donde se dan el campo fértil para las malas prácticas en la engorda de las reses, dijo el tablajero. En cuanto a la comercialización, la tendencia de la venta a la alza se mantiene, pero los cambios bruscos que se registran en el clima, con atraso o lluvias atípicas, la pastura no crece y al no haber forraje suficiente los ganaderos de Yucatán recurren a las sales de engorda o clembuterol.