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¿Conoces la historia de la única mujer 'Brujo mayor' de Yucatán?

La única mujer considerada ‘Brujo Mayor’ en la historia de Yucatán, ejerció el oficio de bruja desde muy joven y por varios años hasta su muerte en 1969

por LaVerdad

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La única mujer considerada ‘Brujo Mayor’ en la historia de Yucatán, ejerció el oficio de bruja desde muy joven y por varios años hasta su muerte en 1969

Lourdes Madero Lanz es la única mujer considerada “Brujo Mayor” en la historia de Yucatán, ejerció el oficio de bruja desde muy joven y por varios años hasta su muerte fue conocida como la bruja “Monia” realizo trabajos de hechicería y brujería por seis décadas hasta morir a los 88 años.

Practico un supuesto exorcismo a un hombre que estaba poseído por una fuerza obscura, venció y encerró al espíritu del mal, luego le fue dada la jerarquía de “Brujo Mayor” de Yucatán y ahí comenzó su leyenda.

La Bruja Monia, dominaba y ejercía la brujería en la región conocida como “Camino real”, que iba desde Chocholá en Yucatán hasta Calkiní en Campeche.

La bruja de Yucatán tenía su casa en la villa de Maxcanú, se dedicó a hacer todo tipo de trabajos, tanto de curación como negros.

La mujer era muy poderosa y astuta, todos los brujos tanto de Camino Real como de Veracruz y Tabasco la iban a consultar para que los ayudara y les enseñara la brujería, Monia se volvió ambiciosa.

Buscaba el conocimiento y el poder para ser invencible ante cualquier otro brujo de Yucatán e incluso del horripilante espíritu del mal conocido en el mundo maya como Kabasbal.

Monia logró ser la mejor hechicera de todo Yucatánas, su fama era bastante conocida y el poder que tenía la llevó a imaginarse como “reina del inframundo” y cayó en una obsesión de  invocar y retar al demonio.

La leyenda cuenta que Monia tuvo por fin la manera de invocar al demonio, en una noche de diciembre, hizo salir al maligno de entre el monte y al verlo se inclinó ante él para pedirle su ayuda para eliminar a un enemigo poderoso que atormentaba a un cliente.

El demonio complacido con Monia por haberle llevado a cientos de almas a sus dominios, le respondió que le ayudaría; pero tenía que llevar a la víctima a un pozo en medio de la selva de donde emana la maldad, al estar ahí el surgiría de entre las sombras para entrar en el cuerpo del maldito y atormentar al enemigo antes de matarlo y robarle el alma.

La bruja de Yucatán llevó a un infortunado hombre completamente drogado y bajo el control de la hechicera, se internaron en el monte y al llegar al pozo, los ruidos de la selva y de la noche dejaron de escucharse.

Surgió una horrible figura: era un hibrido de hombre con torso y cabeza de chivo, era un Huay Chivo que comenzó a hablar con Monia y le dijo “Hazlo ahora…”

La bruja arrodilló al hombre y el Huay Chivo se introdujo en él, mientras el hombre se revolcaba, víctima de terribles dolores.

 

En ese momento y aprovechando su vulnerabilidad, la mujer arroja a ambos al pozo y sacó un unos líquidos hechos de hierbas que retardaban por varias horas la conversión de demonio, esto lo debilitó al punto que no podía trepar por los muros, chillidos infernales y blasfemias se dejaron escuchar por todo el lugar mientras que Monia colocaba una gran tapa.

El Huay Chivo aceptando su destino espero pacientemente a que su cuerpo se pudriera para escapar al inframundo, antes maldijo a la hechicera y juró vengarse.

Monia lanzó un par de hechizos de amarre y sello para asegurarse que el demonio no escapara de esa prisión.

Después de eso se retiró, estaba satisfecha, su corazón no cabía en el pecho de felicidad, había logrado la gran hazaña de su vida: derrotar al demonio y su leyenda creció aún más, había ganado una batalla, pero su alma y su vida se condenaron para siempre.

Se dice que al morir, el demonio se presentó a su funeral para reclamar el cuerpo y el alma de la mujer, no se sabe si en verdad se convirtió en señora del inframundo, pero lo cierto es que la Bruja de Yucatán y su leyenda permanecen entre los círculos de hechiceros de todo el mundo.

Visitantes acuden la casa de la Bruja de Yucatán en Maxcanú, dicen que la energía y la maldad es tal en ese lugar que los espíritus de los hechiceros muertos se reúnen ahí.

En Yucatán lo consideran como un lugar maldito y que el demonio acecha todavía la casa.

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