Yucatán

Con amparos, indígenas mayas buscan detener al Tren Maya

Con amparos, indígenas mayas buscan detener al Tren Maya

El Tren Maya, que busca la integración de los estados de Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Campeche y Tabasco, en el sureste mexicano, se encuentra en riesgo de ejecutarse ante los amparos promovidos –y ganados- por las comunidades indígenas por donde pasará.

Por Rebeca González

28/01/2020 09:37

Mientras autoridades federales como el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y Secretaría de Turismo (Sectur) encabezadas respectivamente por Rogelio Jiménez y Miguel Torruco se encuentran en plena promoción del proyecto que ha sido clasificado como el más importante del actual sexenio, y que, de acuerdo a los planes iniciará su construcción el 30 de abril de este año, representantes indígenas de las comunidades por donde pasarán las vías del Tren Maya, dieron a conocer la obtención de un amparo que frena las obras de arranque en forma provisional pero que podría tornarse en definitiva.

CONSEJO REGIONAL INDÍGENA

Primero en Campeche y ahora en Mérida, integrantes  del Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (Cripx), dieron a conocer que han ganado el primero de varios amparos interpuestos contra la construcción del Tren el cual impide a las autoridades federales colocar siquiera una piedra en el trazado del proyecto, tal como ocurrió en su momento con el nuevo aeropuerto en Santa Lucía.

Fue el juzgado federal primero de distrito con sede en el vecino estado de Campeche quien determinó la suspensión de la obra ferroviaria, al ordenar  “que las cosas se mantengan en el estado en que se encuentran”, esto es, para que las autoridades responsables con independencia al resultado de la consulta realizada, “se abstengan de decretar la aprobación de dicho proyecto, o bien, al haber sido decretada dicha aprobación, se abstengan de realizar actos tendientes a la ejecución de dicho proyecto”, hasta que se resuelva sobre la suspensión definitiva, informó Rommel González, Integrante del Consejo Indígena.

Las prebases y las acciones del proyecto del Tren Maya emprendidas por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) son ilegales, porque parten de una consulta simulada y fraudulenta, realizada en perjuicio de los pueblos indígenas de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas, agregó.

CRUZADA DE AMPAROS

Abundó que fue el pasado 6 de enero cuando se presentó la denuncia y solicitud de amparo ante las autoridades federales, mientras que el fallo de suspensión de la obra fue expedido el pasado 14 de enero, pero hasta el momento las instancias  federales no han dado respuestas ni mucho ha detenido el proyecto, por el contrario mantienen los avances del proyecto dándolo por hecho, aun cuando el propio presidente de la república había ofrecido “que si había amparos, mejor no construía el Tren Maya”.

Poblados indígenas pertenecientes al pueblo Maya Peninsular y Ch´ol, asentados en Xpujil, Calakmul, Campeche, e integrantes del Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil acudieron a Yucatán  a dar a conocer esta información además de pedir a los grupos indígenas de Yucatán y del resto de la península, incluso de las cinco entidades incluidas en el proyecto, a unirse en esta “cruzada de amparos” para que fortalezcan la estrategia jurídica que busca detener el megaproyecto.

VICIOS DE ORIGEN 

Durante su estancia en Yucatán, los integrantes del Consejo Indígena, a través de su asesora jurídica Elisa Cruz Rueda, explicaron que no se oponen al proyecto solo por ocurrencia o capricho sino por las múltiples irregularidades y los vicios de origen de la obra, al considerar que el proceso de consulta violó sus derechos humanos al no respetar su libre autodeterminación como pueblos indígenas.

La consulta fue una simulación, porque no se respetó el pacto federal, ni el Convenios 169 sobre Pueblos Indígenas de la Organización Internacional del Trabajo, ni los estándares internacionales, agregó Cruz Rueda.

A mediados de diciembre del año pasado en los cinco estados sureños por donde pasará el tren se realizaron asambleas en las que a mano alzada representantes indígenas “decidieron” sobre la ejecución del proyecto, pero también se instalaron casillas de votación en los municipios por donde pasaría el tren.

La obra de acuerdo con información difundida por la Fonatur tendrá una inversión estatal de 120 millones de pesos y será utilizado para turismo, pasajeros y carga. También se plantea la construcción de centros urbanos y turísticos aledaños a las estaciones del tren.

Sin embargo, en la información que se distribuyó desde el 15 de noviembre de 2019 no se abordó el impacto ambiental que causaría el tendido de las vías, ya que aún no se cuentan con los estudios de ese tipo, según lo dicho por el propio titular de la Secretaría del Medio Ambiente, Víctor Toledo.

DEBATE

El que sería el primer amparo en la región maya contra la construcción del Tren Maya, abrió también la discusión entre diputados federales y senadores, en el Congreso de la Unión.

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En un punto de acuerdo, aprobado en la sesión del martes de la Comisión Permanente, se pidió a la Secretaría de Gobernación, al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y al Fondo Nacional de Fomento al Turismo, que se anexen —observando los ordenamientos aplicables de transparencia y protección de datos personales— actas, minutas, listas de asistencia, y acreditación de las autoridades indígenas; descripción de mecanismos para garantizar los derechos de los pueblos indígenas, en materia de consulta; información que se proporcionó en la consulta; peticiones de los pueblos y comunidades indígenas, así como los acuerdos que se asumieron, durante la consulta realizada del 15 de noviembre al 15 de diciembre de 2019.

OBRAS EN VEZ DE TREN

Durante el encuentro de dirigentes indígenas para dar a conocer el amparo representantes de comunidades rurales de la península criticaron que es un contrasentido que los funcionarios federales pregonen que el Tren Maya traerá desarrollo y bonanza pero no han querido resolver demandas vitales para el bienestar de los pueblos.

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Tales fueron los casos de Calakmul donde Ernesto Jiménez, criticó que se pretenda construir un Tren con chaleco de fuerza y no han querido resolver el desabasto de agua potable en Calakmul. En Cobá, una pequeña localidad de Quintana Roo, los representantes indígenas también plantearon que en vez del Tren Maya  piden que se construya una escuela, una clínica con medicamentos y mejorar los caminos de terracería.