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Comedores fantasmas alimentaron la corrupción en Yucatán
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Comedores fantasmas alimentaron la corrupción en Yucatán

Fue un fracaso la estrategia alimentaria denominada “Cruzada Nacional Contra el Hambre”; en la entidad sólo benefició a 2 mil personas de un total de más de 900 mil en pobreza. Algunos comedores ni siquiera existieron

por RebecaGonzalez

Comedores fantasmas alimentaron la corrupción en Yucatán

Comedores fantasmas alimentaron la corrupción en Yucatán

La estrategia alimenticia denominada “Cruzada Nacional Contra el Hambre” que aplicó la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) hasta diciembre de 2018 en todo el territorio nacional – incluido Yucatán-, a través de los comedores comunitarios, fue un rotundo fracaso, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), al determinar que el programa “estrella” de la dependencia federal solo atendió en el último año de existir (2018) a un poco menos de 9 mil personas, lo que representa apenas un 0.1 por ciento de las 7.5 millones de personas en extrema pobreza alimentaria, registrados por la propia Sedesol.

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En la colonia Melitón Salazar de Mérida, se instaló solo por unos meses un comedor en una guardería privada.

Y si ya en las cifras y en el manejo de las estadísticas la ASF consideró la falta de efectividad del programa, en la práctica la Cruzada Nacional Contra el Hambre, por lo menos en Yucatán dejó a más de 901 mil personas en pobreza y 132 mil 400 mil en pobreza extrema, no con hambre, sino con las ganas de conocer al menos el programa, ya que la cobertura de la cruzada a través de los comedores apenas impactó en forma intermitente a unas 2 mil personas en cada uno de los dos años que se aplicó en la entidad el programa.

Instalación tardía

Aunque la Cruzada Nacional Contra el Hambre a través de los comedores comunitarios fue un programa ejecutado del 2012 al 2018 en el sexenio anterior, en Yucatán su aplicación y la apertura de los comedores se realizó en forma tardía; en el 2017,  Luis Enrique Miranda Nava entonces titular de la Sedesol, estuvo en Yucatán para atestiguar la apertura del primero de 25 comedores comunitarios que se pondrían en operaciones durante 2017 y 2018, según comprometió.
“Yucatán llegará al 2018 con mayor cobertura eléctrica, más baños y techos, así como una mejor salud, educación y más mujeres beneficiadas con el programa de Prospera y con el establecimiento de los 25 comedores en la entidad que se sumarán a los cinco mil 388 existentes en todo el país” anunciaría el  ex funcionario federal.

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De acuerdo a la lista de la Sedesol, en la calle 40 de Mérida había otro comedor; tras una investigación La Verdad corroboró que este nunca existió.

Los establecimientos estarían ubicados estratégicamente en el sur, centro, oriente, poniente y la zona metropolitana de Mérida. Cada uno contaría con refrigerador, licuadora, molino, prensa, batidora, estufa, extractor, ollas de presión, anaqueles, budineras, mesas, sillas, vaporeras y demás enseres de cocina para dar servicio de desayuno y comida de lunes a viernes a la población yucateca en pobreza y extrema pobreza de las colonias y municipios marginados.

Abasto por 65 mil pesos al mes

De acuerdo con las reglas de operación de la Cruzada Contra el Hambre, el abasto inicial para 120 personas incluía utensilios, mesas, sillas, y el abasto de alimentos no perecederos, hasta por un monto de 65 mil pesos mensuales a través de un convenio celebrado con Diconsa.


De acuerdo con documentos de la Sedesol  Yucatán contemplaba para el 2018  un monto de  60 millones 898 mil 500 pesos para subsidios en los diferentes programas que manejaba la dependencia y que aparentemente eran supervisados por la delegación en el estado.

Se agarraban los recursos

“No tuve los modos para irme a México a investigar”, dice Marilú Correa, dueña de un establecimiento que funciona como guardería particular, situado en el número 644 de la calle 101 en la colonia Melitón Salazar, al sur de Mérida, donde supuestamente serían instalado  uno de los 25 comedores comunitarios anunciados por el titular de la Sedesol, para abatir el hambre entre la población más vulnerable de Yucatán.
“A mí me buscaron los de Sedesol a través de un individuo llamado Efraín Martín, para poner un comedor aquí en la guardería, porque vieron que yo tenía mesas, sillitas, colchonetas, utensilios, es decir a mí nunca me explicaron que el programa de comedores incluía la dotación de enseres y mobiliario,  por lo tanto nunca me dieron apoyo para muebles, sillas, mesas, solo me dieron subsidio durante 5 meses desde agosto a diciembre de 2018; un subsidio que era un apoyo mensual como ayuda de salario para las muchachas que me ayudaban en el cuidado de los niños y la elaboración de la comida.

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Proyecto de presupuesto de egresos de la federación del 2018, en el que se contempla el gasto de la Sedesol por estados.

“Algunos de los meses que le cuento, no nos dieron esas ayudas y finalmente el supuesto comedor lo pasaron a la calle siguiente en la misma colonia Melitón Salazar, pero ahí no había instalaciones adecuadas, la gente solo llegaba a comprar su comida, a razón de 15 pesos la porción” agrega.
En el sitio señalado, solo hay una casa, la cual está cerrada, al lado de la casa un vecino explica que solo funcionó un corto tiempo como “venta de comida, no como comedor” y dejo de laborar porque Diconsa no surtía los insumos  y si no había abasto, la responsable de la cocina ya no pudo sufragar la elaboración de la comida y mucho menos mantener el precio de 15 pesos por ración de alimento. Así que cerró la casa y se fue a la ciudad de Mérida a buscar trabajo, aseguró. 
Con pesar Marilú Correa dice entender ahora que todo fue una trampa de Sedesol con ayuda de los funcionarios del gobierno del estado de la administración pasada, ya que a ella le pidieron las listas de los niños y padres de familia que atendía como guardería privada y con esas listas justificaron los recursos del programa contra el hambre, el cual nunca llegó o se aplicó a medias.

Comedores fantasmas

De acuerdo con la lista de Sedesol de los comedores comunitarios con huertos de traspatio para una mejor alimentación, nunca existieron, otro de los establecimientos estaría situado en el número 560 de la calle 40  de Mérida, lugar hasta donde La Verdad corroboró que existe solo un conjunto de antiguas casas, algunas deshabitadas y en los alrededores los vecinos aseguraron que jamás ha sido instalado ahí comedor alguno, mucho menos un establecimiento que diera ayuda a personas en extrema pobreza de alimentos.


Las irregularidades en la operatividad de los comedores comunitarios, tienen otro ejemplo con el comedor comunitario en el municipio de Kanasín, el cual abrió bajo el nombre de “Kucho’on ti tuláakal México” (Llegamos a todo México), el cual desde septiembre de 2018 pasado funciona como la escuela primaria “Nueva creación”, donde 300 niños toman clases.


Sin embargo, la transformación del comedor a escuela no ha sido aclarada ni por autoridades de Bienestar ni por las educativas del estado, por lo que no se sabe con qué recursos económicos opera ni el destino de los suministros iniciales como comedor.
“No hizo falta que se decretara la desaparición oficial del programa llamado Cruzada Nacional Contra el Hambre, por el cual funcionaba este y los demás comedores comunitarios abiertos en Yucatán entre 2017 y 2018 , simplemente Diconsa dejó de entregar los suministros de ingredientes para preparar alimentos, pero desde mucho antes del cambio de gobierno y con ello se dio por terminado el programa, que si bien no atendió a toda la población en extrema pobreza de alimentos, por lo menos ayudó por un tiempo a unos cuantos cientos de personas a ahorrar un poco en comida” explicó Sebastián May, habitante de Kanasín y estudiante de sociología.

Aún tiene hambre

Yucatán tiene varios municipios “pobres entre los más pobres”, con un alto grado de marginación y estos son entre otros: Mayapán, Chikindzonot, Chemax, Tixcacalcupul y Cantamayec, Yaxcabá, Chankom y Tahdziú), de acuerdo con el Consejo Estatal de Población (Coespo).
En algunos de estos municipios como Tahdziú, supuestamente la Sedesol instaló comedores comunitarios, pero en la actualidad tal como ocurre en el sur de Mérida y Kanasín, estas instalaciones han sido abandonadas, cerradas o utilizadas para otras actividades, además de las que no existieron en físico.
Para averiguar el destino del mobiliario y el uso de los recursos financieros que ya estaban etiquetados hasta para diciembre de 2018, La Verdad había concertado una entrevista con Joaquín Díaz Mena, delegado de Bienestar en Yucatán entrevista que fue cancelada bajo el argumento de no “contar con los datos suficientes del tema a tratar”.

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