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Cementerio General de Mérida vuelve a la vida

por La Verdad

Verónica Camacho/Diario La Verdad MÉRIDA, Yucatán.- Una cruz de mármol derrumbada sobre una lápida, un Cristo de piedra fracturado, cráneos y huesos al aire libre, así como lápidas y floreros rotos que se convierten en nido de moscos, son muestra del olvido en el que se encuentran muchas de las 25 mil 700 Bóvedas, osarios y mausoleos en los 150 mil metros cuadrados que alberga el cementerio general de Mérida.
‘Inaugurado en 1821, fue entregado para su administración al gobierno eclesiástico, con la condición de que cada mes pagara un valor determinado hasta cubrir la inversión del cementerio. En 1859 el presidente Benito Juárez, nacionalizó los bienes de la iglesia, entre los que se encontraba el cementerio general, pasando a ser administrado por el gobierno del estado, específicamente por el registro civil’, explicó Wilberth Sosa, encargado de guiar a los visitantes por los más emblemáticos sitios del Cementerio general de Mérida.
Señaló que en 1879 se le hacen modificaciones al cementerio, donde se extrae el pórtico grande del convento de San Francisco y se coloca a la entrada del cementerio, que actualmente ya no se puede aprecia, pues en 1980 se le dio otro estilo. ‘En 1910, Mérida era ya una ciudad más grande, donde al haber más entierros, se dan a la necesidad de adquirir los terrenos del lado oriente para su ampliación, donde se construye el edificio sismológico, el cual hoy en día es administrado por la UNAM, la Uady, a través del Centro de Investigaciones Hideyo Noguchi’, señaló. En 1928 se construyen del lado poniente dos edificios gemelos, el primero servía como oficinas administrativas y el segundo como depósito de cadáveres, donde se hacían las autopsias, y en 1981 se le adhieren al edificio de depósito de cadáveres un cuarto frío para la conservación de los cuerpos; en 1982 debido al estado en el que se encontraba el edificio administrativo tuvo que ser destruido”, comentó.  

MÁXIMO ESPLENDOR

Platicó que el cementerio general tuvo su máximo esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX, donde su avenida principal se puede comparar con la de Paseo de Montejo, porque muchas familias adineradas querían estar sobre la avenida, y como era la época del apogeo del henequén y de la casta divina, tenían las posibilidades de adquirir sus mausoleos cerca de la avenida. Atentos, todos los visitantes escucharon que en ese entonces había una costumbre de que cuando llegaba un cadáver se tenía que construir su lugar lo más parecido al sitio donde vivía, para que el difunto no se sintiera solo, por eso la mayoría de los mausoleos del cementerio general tienen diferentes estilos arquitectónicos, con materiales traídos de Europa. ‘De acuerdo con los libros administrativos, el más antiguo de los mausoleos data de 1870, conserva su estilo original y pertenece a la familia Medina Rodríguez; la dueña vivía en lo que es ahora el hotel Panamericana, que se ubica en la calle 59 por 52 y 54 del Centro Histórico. En el Cementerio General hay más de 120 mausoleos, los cuales varían en sus bóvedas, que llegan a tener de 4 a 6; también tiene 2 mil osarios, que son lugares destinados para el depósito de cenizas o restos áridos’, señaló. Explicó que el panteón cuenta con tres tipos de mausoleos: el abierto, que es el que no tiene capilla; el cerrado, que tiene una capilla y donde las inhumaciones o entierros se hacen dentro, y el mausoleo mixto, que es donde se hacen los entierros dentro y fuera de ellos. Un ejemplo es el mausoleo del clero, que dependiendo del rango del sacerdote se enterraban dentro o fuera del mausoleo. ‘También está el mausoleo de tipo cúmulo, que se caracteriza por tener la base de forma de un enorme ataúd, seguido de un monumento, y que en la parte de arriba culminaba como una especie de pebetero y este tipo de mausoleo alberga a personajes importantes como en donde descansan los restos del general Guillermo Palomino, quien fue gobernador de Yucatán en 1885, destacó por ampliar las avenida de Mérida y los ramales de ferrocarriles para que las poblaciones lejanas tuvieran mejor comunicación con la capital’, comentó. De igual forma, dijo Wilberth Sosa, que sobre la avenida se observan bóvedas pegadas unas a las otras, algunas destacan por tener ángeles del silencio, que tienen un dedo en la boca y otra señalando el cielo en señal de respeto y también están los ángeles del dolor, que están acompañados de una cruz y donde se refleja en su rostro el dolor.

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