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Autoridades electorales de Yucatán, activarán operativo contra los delincuentes
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Autoridades electorales de Yucatán, activarán operativo contra los delincuentes

Documentados los principales delitos electorales para las históricas elecciones; el sur de Mérida y comunidades alejadas del oriente y sur de Yucatán, las más propensas a fraudes y violencia comicial

por LaVerdad

Autoridades electorales de Yucatán, activarán operativo contra los delincuentes

Autoridades electorales de Yucatán, activarán operativo contra los delincuentes

El próximo 1 de julio los órganos electorales tendrán una difícil tarea, la de evitar fraudes electorales a lo largo y ancho de la geografía estatal, principalmente porque en esta votación se definen gobernador, alcaldes de 106 municipios, incluido Mérida, que es la capital, diputados, locales y federales, y senadores.

El fraude electoral, no siempre se comete por un grupo en especial y puede ser desde el proceso, durante la votación y durante el traslado y recepción de las urnas, algo que intentarán evitar mediante diversos operativos el Instituto Nacional Electoral (INE), el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (Iepac) y la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade).

Se ha ligado a los mapaches, animales que habitan en la mayor parte de América, con los delincuentes electorales, por lo que parece ser un antifaz, tan ligado a los ladrones, en su rostro.

Se han documentado decenas de formas de sabotear o cambiar el rumbo de una elección, y muchas van de acuerdo con los tiempos y la tecnología.

La más socorrida, y documentada en Yucatán ha sido el acarreo, principalmente en el sur y oriente del estado, así como en el sur de Mérida. Generalmente se utilizan autobuses en las urbes, pero en los municipios más pequeños son muy útiles para este delito electoral los mototaxis y los triciclos.

Con la entrada de la tecnología se volvió muy utilizada la caída del sistema, mediante el cual se reinician los servidores y se sustituyen los resultados. En colonias del oriente de Mérida, como Pacabtún, Fidel Velázquez y Lázaro Cárdenas, era común que a la hora del cierre de casilla, alrededor de las seis de la tarde, se “fuera la luz” y llegaran grupos de choque en busca de robar urnas.

El asunto se acabó cuando los vecinos y policías se organizaron para cuando llegaran los “apagones”.

Antes se hacía la sustitución de actas de resultados, para evitar la riesgosa práctica de “embarazar urnas”, que es rellenarlas con votos a favor de algún candidato. También es todavía muy común que a las personas con alguna capacidad diferente la acompañe alguien que lo “ayuda” a votar.

El carrusel es una de las fechorías comiciales más utilizadas, pues se vota varias veces en diferentes casillas, previo “arreglo” con los funcionarios de estas.

Como en un programa de concursos, los llamados “alquimistas” entregan a ciudadanos previamente “apalabrados”, boletas ya marcadas, y estos deben “catafixiar” con los mismos, a la salida de la casilla, la boleta en blanco que les entregaron en la mesa, para poder cobrar por su voto.

La compra de credenciales es una práctica que siempre ha habido y habrá; se dice que en esta elección hay candidatos en Yucatán que pagarán hasta dos mil pesos por voto en demarcaciones consideradas complicadas.

En municipios grandes, como Valladolid, Tizimín, Tekax, Oxkutzcab y Ticul, entre muchos otros, es una práctica común que “resuciten los muertos” para votar, lo que significa que en los padrones estén aún los nombres de personas fallecidas y sus credenciales sean utilizadas el día de la jornada

También existen “métodos” más violentos para obtener los votos, principalmente en comunidades y colonias alejadas de los grandes núcleos de población, como los grupos de choque, que armados, principalmente con palos, piedras y machetes, algunos con armas de fuego, llegan a las casillas para despojar a los funcionarios electorales de las urnas.

Estos grupos pasan posteriormente a otras “prácticas”, pues en caso de resistencia de los ciudadanos, y al no poder llevarse las urnas, las queman o destruyen en el lugar, para luego darse a la fuga.

En comisarías y cabeceras de Tizimín y Valladolid se han documentado numerosos casos de esta violencia.

Cuando logran su propósito y se llevan las urnas, practican lo que se llama el “ratón loco”, que es concentrar los paquetes electorales en un solo sitio para rellenarlas con boletas a favor del candidato que los “contrató”.

Los ministros religiosos también han sido acusados de llamar a sus feligreses a votar por algún candidato en especial, algo que está penado.

Otro de los delitos electorales más comunes es “ayudar al necesitado”, pues a cambio del voto se entrega al ciudadano carne, cerveza, licor, láminas, tinacos –de lo que se ha acusado al aspirante a gobernador “Huacho” Díaz– o cualquier promesa de mejoría cuando gane el candidato a “apoyar”

Los “turistas electorales” han sido ampliamente documentados en Quintana Roo y Yucatán, donde, incluso, ha habido detenciones, aunque las fuertes multas posteriormente son pagadas “milagrosamente”.

Generalmente este turismo es entre Benito Juárez (Cancún), Solidaridad (Playa del Carmen) y poblaciones del oriente de Yucatán, como Tizimín, Valladolid, Chichimilá, Panabá y Calotmul, en este último municipio se acusa al alcalde, Fernely Polanco Tun, de promover este delito.

Desde febrero, los representantes electorales Gaspar Alemany (PRI); Armando Méndez Gutiérrez de Morena y Rodrigo Mendoza Martínez de M.C., coincidieron en denunciar ante el consejo local del INE “conductas sospechosas” que hacían suponer la comisión del delito “turismo electoral”.

“El nuevo domicilio de quienes supuestamente se mudaron para acá existe, pero no es cierto que se hayan cambiado, lo que pretenden es la credencial para que el día de la elección regresen acarreados solo para votar”, expusieron por separado.

Ese mismo mes se conformó una comisión de consejeros para ir a cotejar los domicilios tanto en los municipios de Yucatán como en los de Quintana Roo, para verificar en cuál de los dos estaban realmente avecindados, los solicitantes de las credenciales.

Se trata de ‘un cruce domiciliario’ expondría el representante en la entidad del INE, en donde fueron detectados hasta 100 ciudadanos que habían solicitado sus credenciales en esta forma irregular.

Las cien personas que solicitaron una nueva credencial y que fueron investigados por la alteración del padrón electoral, no recibieron la credencial solicitada, como primera medida para evitar que se concluyera el delito.

Rodrigo Mendoza, representante de MC en el INE dijo que es un esquema que se ha repetido en las últimas elecciones, el de que mucha gente acuda a solicitar la credencia por presunto cambio de domicilio en los municipios de Valladolid, Tizimín y Panabá, y se hacen sospechosos porque son municipios con bajas ofertas de servicios y demanda laboral, en cambio son de alta migración.

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