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Aumenta en Yucatán el huachicoleo por falta de vigilancia a ductos
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Aumenta en Yucatán el huachicoleo por falta de vigilancia a ductos

La falta de un plan de vigilancia a ductos permite que crezca en Yucatán el huachicoleo. Temen haya otro gasoductazo por desinterés de Petróleos Méxicanos. 

por LaVerdad

Aumenta en Yucatán el huachicoleo por falta de vigilancia a ductos

Aumenta en Yucatán el huachicoleo por falta de vigilancia a ductos

No es la hora lo que cuenta, sino los más de 40 grados que se resienten a la orilla del asfalto. El teniente Carrillo, lo mismo que los tres hombres que lo acompañan están habituados a situaciones extremas colaborando como lo hacen en la 32  zona militar, situada en un estado donde “nunca pasa nada”.

Solo se detuvo a observar, pues no tiene comisión de vigilar el sitio donde hace varios días ocurrió un flamazo que rebasó los 10 metros de altura cuando manos inexpertas manipularon la válvula clandestina colocada para “ordeñar” gasolina del ducto que corre de la terminal de reparto al Puerto Progreso.

Este delito, no lo habíamos tenido en Yucatán, dice mientras hace señas a los soldados para partir, pero antes revela como clasifican en la Sedena, la presunta llegada de delincuentes de otras entidades con el único fin de establecer nuevos puntos en el robo y comercio ilegal de gasolinas: se le llama “efecto cucaracha”.

La denominación hace referencia al hecho de que en los estados con más ocurrencia en el delito se ha redoblado la vigilancia y el combate a los delincuentes  obligando a éstos a migrar a zonas menos vigiladas, como es el caso de Yucatán, que aunque no tiene pozos ni una red importante de ductos, se ha convertido en el blanco de las mafias, durante los últimos 18 meses.

Aun así, Yucatán es atractivo, porque  Pemex  y su policía interna (Seguridad Física) se encuentran sin capacidad financiera, técnica, humana y operativa para vigilar la extensión en miles de kilómetros de ductos.

Dicha  infraestructura se encuentra sumida en la opacidad; no hay una autoridad ni en Pemex, ni en el estado que informe sobre la antigüedad de los ductos, las bitácoras de mantenimiento, riesgos,  entre muchas otras características, que se mantienen resguardadas con recelo.

Pasado el susto Michell Salum Francis, dirigente de los comerciantes y empresarios de Yucatán, hizo un llamado a las autoridades  para establecer mecanismos de vigilancia en la zona de ductos de Progreso.

“No deseamos que se repita una situación como la que ya conocimos” dijo.

Por separado trabajadores de la empresa petrolera del área de ductos,  consultados en la ciudad de Campeche recordaron la existencia  del  sistema Control de Supervisión y Adquisición de Datos (Scada, por sus siglas en inglés), el cual tiene como objetivo principal vigilar la red de ductos, no sólo para evitar accidentes, sino también para contribuir en la detección oportuna  de las tomas clandestinas.

El sistema permite detectar cualquier cambio de presión o anomalía en la red, ya que sus sistemas computacionales emiten la información sobre cómo fluye el producto. Pero esta información debe ser combinada con las acciones de otras áreas de seguridad en Pemex, pues la detección de fallas no especifica en  el lugar exacto en el que se está perdiendo presión o se están robando el combustible.

No obstante, la vigilancia Scada, es de 24 horas los 365 días del año, y se alimenta con la información que se recaba a lo largo de la red, la cual es transmitida vía satélite o con fibra óptica, por lo que la vigilancia es en tiempo real.

Reducir y en el caso de Yucatán, anular, el delito apenas ha comenzado, implicaría que Pemex y sus dependencias de seguridad y vigilancia se enfocaran no sólo en vigilar los ductos y castigar a quienes perforan la infraestructura, sino atacar la otra rama de este problema, es decir, la demanda. La compra ilegal. Ya que quienes se dedican a la compra - venta y uso de gasolinas y diésel, (gasolineras, constructoras, industrias, etc.) saben perfectamente que al comprar combustibles en el mercado negro están contribuyendo a la extensión del delito.

Por lo tanto Pemex, podría atajar desde esa perspectiva un problema que se ha arraigado en otros estados,  provocando no solo daños al medio ambiente, muertes, lesionados con quemaduras, zozobra en las poblaciones cercanas, sino además ocasionando un gradual deterioro al patrimonio de la nación.

Un ex policía de Puebla, que asegura tener tratos y trabajar para la banda criminal de El Buchanan’s -uno de los dos líderes huachicoleros de la zona-, declaró que roba la gasolina de un ducto de Pemex en uno de los municipios conocidos como el triángulo rojo, la zona más afectada en todo el país por este delito. 

Con solo tres años de dedicarse al robo de combustible, aprendió el negocio y ahora utiliza a cuatro “halcones” y dos choferes en cada operación. “Antes ganaba 2 mil 700 pesos a la quincena (como policía), ahora puedo sacar hasta 250 mil a la semana”.

“Los líderes se encargan de la toma y la seguridad. El Buchanan’s, maneja un grupo armado de unas “80 personas”. 

Ellos hacen la toma y venden a 600 camiones de una vez. Cada camión de 4.000 litros paga 12.000 pesos. “Yo imagino que una buena noche pueden salir con diez millones de pesos, medio millón de dólares”.

El combustible robado a Pemex por los llamados ‘huachicoleros’ termina también en los tanques de los vehículos de grandes empresas e instituciones, reconoció Rafael Ortíz, presidente de la Asociación Mexicana de Organizaciones de Transportistas (AMOTAC), al señalar que sus agremiados compran la gasolina y diésel robados.

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