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Aniquilan proyectos inmobiliarios, turísticos y energéticos a Yucatán
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Aniquilan proyectos inmobiliarios, turísticos y energéticos a Yucatán

Desde la pasada década (2000) cinco sectores económicos (inmobiliario, turístico, agroindustrial, industrial y energético) han presentado un crecimiento desmesurado en la Península de Yucatán, afectando los recursos naturales, la calidad de vida y la biodiversidad

por Rebeca González

Aniquilan proyectos inmobiliarios, turísticos y energéticos a Yucatán

Aniquilan proyectos inmobiliarios, turísticos y energéticos a Yucatán

Mientras que para los inversionistas mexicanos y extranjeros la oportunidad de negocios y riqueza se presenta con la construcción masiva de viviendas, instalación de parques de energías fotovoltaicas y eólicas; de mega granjas porcinas y avícolas; construcción de hoteles y complejos turísticos y expansión en cultivos industriales, para los habitantes de los ejidos donde se realizan o pretenden construirse, esto es una verdadera catástrofe, al poner en peligro no solo la tierra ejidal, la biodiversidad y el agua de los cenotes, sino que además, vulnera los cultivos tradicionales como la milpa, la producción de miel y hasta la desaparición de la cultura de Yucatán.

DERRAMA PARA LOS RICOS

 

“Nos han dicho que no nos opongamos al desarrollo, porque habrá derrama económica".

Y no dudamos que si habrá derrama, pero será solo para los inversionistas, para los empresarios, porque el campesino maya no solo seguirá siendo pobre sino que, de permitirlo, nos quedaremos sin tierra, sin agua, sin recursos y sin cultura” expresó Gregorio Hau Caamal, activista y líder Maya en Valladolid.

 

La queja del representante ejidal, se sumó a la de otros líderes mayas integrantes del colectivo Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinbal, el cual ha tenido fuerte actividad en la defensa jurídica de los territorios indígenas que han sido arrebatados o pagados a precios irrisorios, una vez que los empresarios e inversionistas con la complicidad de autoridades han logrado ingresar a las asambleas de los ejidos para auto favorecerse con las decisiones ahí tomadas.

 

EXPANSIÓN INVASIVA

Por primera vez podemos decir que todo lo que está ocurriendo en Yucatán, Quintana Roo y Campeche, con la expansión de los sectores inmobiliario, turístico, energético y cultivos industriales, no son situaciones aisladas, sino que se trata de un desarrollo vinculado, expansivo, destructivo e invasivo.

 

Es decir, si se construyen casas, debe haber gente que las habite, al haber más urbanización se requiere servicios como vías de comunicación, alimentos y energías.

En el caso de los desarrollos hoteleros y turísticos, demandan agua y energía para su funcionamiento.

 

Por lo que hace a las granjas porcinas y avícolas, se extienden los cultivos comerciales como el sorgo, para la alimentación de los animales de la granja y así toda esta expansión se va concatenando, arrasando áreas verdes, milpa y tierras, absorbiendo el agua, devastando la flora y la fauna, explicó Sara María Cuervo Vega, integrante del Consejo Mexicano para Silvicultura Sustentable.

 

MAPA DE LA DESTRUCCIÓN

 

Tras casi 30 años de investigaciones conjuntas entre el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, A. C. (CCMSS), Articulación Yucatán y GeoComunes, presentaron una herramienta de visualización cartográfica que muestra el avance de los megaproyectos sobre los territorios indígenas de la Península de Yucatán.

Se trata de un geovisualizador que expone las interacciones entre megaproyectos y su avance sobre ecosistemas y territorios indígenas y muestra cómo las inversiones en la región han perseguido las ganancias monetarias sin una visión de sustentabilidad de largo plazo.

 

 

Cuando la inversión en un sector deja de ser rentable, el capital transita hacia otros sectores.

 

Así ocurrió en la crisis del sector agrícola (madera, chicle y henequén) cuando redirigió las inversiones hacia el turismo y a la agroindustria de la soya transgénica, el sorgo y la palma de aceite, dijo Cuervo Vega.

La intensificación de estos megaproyectos, atentan contra la permanencia de los pueblos mayas en sus tierras y el mantenimiento de miles de hectáreas que albergan selvas, manglares, dunas costeras y otros ecosistemas que mantienen el agua en el mayor anillo de cenotes del mundo y una enorme biodiversidad que incluye aves migratorias.

Las investigaciones contenidas en esta herramienta también muestran cómo las leyes, instituciones y políticas de Estado han sido modificadas para favorecer las estrategias de este modelo de desarrollo depredador.

 

CIUDADADES “RURALES”

 

En Mérida la urbanización ha avanzado sobre los ejidos de Caucel, Chuburná y Kanasín. En la Península de Yucatán la superficie urbana pasó de 27 mil hectáreas en 1990 a 75 mil, en años recientes.

 

El 30 por ciento de esta urbanización se hizo sobre tierras ejidales. Un tercio de la expansión urbana se concentra en los municipios de Mérida (20.4%), Yucatán, y Benito Juárez (15.7%), Quintana Roo.

En 1990 la urbanización sobre tierras ejidales (5,377 hectáreas) representaba el 20% de la urbanización total. En 2019, la proporción aumentó al 40 por ciento (30 mil hectáreas); es decir, que en 20 años la urbanización de tierras ejidales se multiplicó por seis.

 

En Campeche, la urbanización afectó con mayor intensidad a las tierras ejidales entre 2000 y 2010, cuando alcanzó el 66.9 %.

En Quintana Roo, la presión sobre ejidos aumentó del 51% al 75 % desde el año 2010 y se mantiene hasta la actualidad. Finalmente, en Mérida, aumentó de 25% a 71%.

 

ENERGÍAS AMENAZANTES

El poco peso de la península en la generación eléctrica nacional, el contexto de cambio climático, los compromisos de reducción de emisiones establecidos por el gobierno mexicano y el potencial eólico y solar identificado por la Secretaría de Energía en la península de Yucatán, son los argumentos oficiales para justificar la expansión de megaproyectos eólicos y fotovoltaicos.

 

“La transición energética se sujetó a la promoción de proyectos de gran escala bajo modelos privados y extractivos que privilegian la especulación financiera y son omisos a una planeación estratégica e integrada social y ambientalmente”, afirmó Jazmín Sánchez de Articulación Yucatán.

 

Los proyectos eólicos y fotovoltaicos están generando un incremento en la violencia, pobreza, ruptura del tejido social, cultural y familiar en las comunidades de Yucatán.

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