Yucatán

Ak’ab Dzib, o escritura que se hacía de noche en Yucatán

Ak’ab Dzib, o escritura que se hacía de noche en Yucatán

Una de las más interesantes leyendas mayas de Yucatán es la del Ak’ab Dzib o Escritura de noche.

Por La Verdad

28/08/2020 12:38

El Ak’ab Dzib, o escritura que se hacía en la noche, era una de las ciencias devotas en la instrucción del aprendizaje que los connotados sacerdotes y sabios realizaban, en un templo erigido ex profeso para el estudio de las ciencias, y que bien podríamos equiparar a una “universidad” del mundo maya.

En esta crónica que ha trascendido en Yucatán se dice que allá se congregaban los maestros y alumnos más distinguidos de la intelectual sociedad científica de los escribas mayas.

Los brujos mayas ¿Convivieron ellos con “extraterrestres” para intercambiar experiencias de metafísica, parapsicología y la necesaria mutación de sus cuerpos para ir sobre el viento, aguas y montes con el fin de cumplir sus objetivos?

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El investigador maya Gaspar Antonio Xiu señala en su libro “El arte y el hechizo de los brujos mayas” que estos escribas mayas estudiaban y vertían todos sus conocimientos, tanto orales como gráficos, en los códices precortesianos y demás documentos.

Ellos los fabricaban con corteza molida del árbol copó (álamo), reforzado con resinas y gomas de otros árboles que después eran embadurnados con cal para evitar su destrucción microbiológica y resaltar los glifos y jeroglíficos que se dibujaban y pintaban con diversos colores compuestos con resinas, hierbas, raíces y frutos de la selva tropical.

Reseñando milenarios conocimientos mayas

De esa gran universidad del Ak’ab Dzib, eran los hombres y escribas diestros para enseñar el pulido de las piedras donde grababan su escritura jeroglífica compuesta por signos cabalísticos, para después pulirlos.

Aunque eran de muy difícil lectura e interpretación ellos, sus creadores, dominaron y perfeccionaron a través de milenios para eternizar sus ciencias, tan virtuosas como enigmáticas, y que aún constituyen el verdadero don y embrujo de esos genios mayas.

Forjarse en esa ciencia y arte requería de muchos estudios sobre las materias más difíciles y complejas que se impartían para poder alcanzar el grado de Ahau Can, que era el mayor título del poder supremo de la autoridad sacerdotal.

Esta se daba en esa alta sociedad de los reinos principados mayas en tiempos  cuyas edades se pierden en la lejana bruma de los siglos de la cronología que ellos llamaban Kinchiltunes.

También data de los templos del Ak’ab Dzib el conocimiento de los misterios que rodean los remotos orígenes de los hechiceros mayas cuyas historias resultan en extremo difíciles de recopilar ya que quienes más saben por fuentes orales de su arte y embrujos, lo callan, temerosos de hablar de ese arte maligno que fuera uno de los entes más dominantes en la mentalidad religiosa y esotérica de los pueblos autóctonos del Mayab.

En 1562 Fray Diego de Landa ordenó la incineración de por lo menos imágenes, símbolos sagrados mayas, rollos de corteza de copo en los que los escribas mayas registraban sus tradiciones y 40 códices.

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El arte del hechizo y el embrujo en el Mayab no fue simple superchería, temor, invento, leyenda o mitología, sino que parte de una ciencia real y positiva que se vivió y se sigue viviendo sobre los fenómenos sobrenaturales que lograron desarrollar y dominar, para propiciar aspectos inexplicables en la mente y cuerpo de muchos seres que aparecieron de la fatalidad del embrujo maya, y de otros que fueron salvados y curados de esos maleficios por otro brujo.

El hechizo, sin embargo, ¿existe en verdad? Esta es la pregunta que miles y miles de personas hacen en todo el mundo en torno a estos personajes que aún forman parte muy discutible de los mitos y leyendas que hacen más misteriosa y enigmática la ciencia y religión del pueblo maya.