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Ahuyentan mala suerte con la quema del 'viejo' en Yucatán
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Ahuyentan mala suerte con la quema del 'viejo' en Yucatán

Un ‘viejo’ oscila entre los 300 y mil 500 pesos, según el tamaño, tipo y cantidad de artefactos explosivos con los que se rellenan

por LaVerdad

Quema del 'viejo' en Yucatán

Quema del 'viejo' en Yucatán

La quema del año viejo es una costumbre que se mantiene viva en algunos estados de la República Mexicana y en general en América Latina, se trata de un la quema de un muñeco de trapo o cartón que simboliza al año que se va. Este muñeco es rellenado con pirotécnica, que a las 12 campanadas del 31 de diciembre de cada año es encendido.

El año viejo es elaborado por los miembros de las comunidades y con recursos provenientes de los vecinos. Inspirados mayormente en personalidades públicas del ámbito político o artístico, estos creadores dan la forma al muñeco que se llevará las cosas malas del año que termina.

Antiguamente, la quema del año viejo es acompañada de la lectura de un testamento, este discurso está completamente basado en las anécdotas vividas por los propios vecinos, acto que en muchos lugares se ha olvidado.

La quema del muñeco ya es considerado como un atractivo espectáculo sentimental por lo que se lleva el año.

ANCANCEH

En Yucatán empezaron a verse ‘viejos’ en las puertas de las casas esperando ser quemados desde hace más de 30 años, con muñecos laborados por los vecinos, quienes colaboran con la ropa y con una aportación económica para las ‘bombitas’ y cohetes para rellenar al monigote.

Cada año, en el municipio de Acanceh realiza el muñeco más grande de Yucatán. La familia Guerrero Dzul fabrica el monigote, de más de cinco metros de altura, en memoria de su pequeño hijo Irmin Gaspar, quien murió a causa de la influenza estacional, hace cuatro años.

La familia propietaria del restaurante ‘Nich’, ubicado en la villa de Acanceh, suele invitar a los pobladores para acompañarlos, en caravana, a pasear al ‘viejo’ por todo el poblado, ya sea en vehículo o a pie. En el 2016, (el año pasado) los organizadores sacaron al viejo a pasear a Mérida, para orearlo, como una parte del rito, y lo colocaron a las afueras del hospital general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ‘Ignacio García Téllez’, conocido como la T1.

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