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Aguas negras rodean a carritos de comida en el centro de Mérida

por La Verdad

Malas condiciones de higiene genera graves daños a la salud; en este año se han reportado 30 mil casos de enfermedades gastrointestinales y 156 de salmonelosis

Ylmar Pacheco/Diario La Verdad MÉRIDA, Yucatán.- Aguas negras y fétidas originadas por el rebose de pozos pluviales no desazolvados rodean a carritos de asado, empanizado y de perros calientes en el centro de la ciudad, lo cual los convierte en una amenaza para la salud y muestra de ello es que a la fecha se han reportado 30 mil casos de enfermedades gastrointestinales.Según datos de la Secretaría de Salud, el año pasado se habían registrado 15 mil 413 casos, al corte del primer trimestre, mientras que este año suman ya 14 mil 222.Jorge Braga Díaz, un locatario, dijo que el problema de aguas negras se origina por el rebose de pozos pluviales con la menor lluvia o por el nulo desazolve que deberían realizar los empleados de salud municipal.Sin embargo, dijo, también los inspectores de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) , que es una dependencia vinculada con el Departamento de Regulación y Fomento Sanitario de la Secretaría de Salud “se hacen de la vista gorda” porque esto no empezó ayer.Refirió que una de las infecciones gastrointestinales más peligrosas es sin lugar a dudas la salmonelosis, misma que se adquiere por consumir alimentos infectados por la bacteria salmonella.En ese sentido, el año pasado se registraron 67 casos y en lo que va de este año la cifra ha aumentado a 156 casos.Agregó que una situación similar ocurre al interior del mercado Lucas de Gálvez, en donde el agua sucia se concentra sobre el pozo pluvial ubicado a unos metros de una taquería.Ahí, los encargados del estacionamiento de motocicletas y bicicletas, como otros locatarios, señalaron que en repetidas ocasiones le han dicho a los citados locatarios que no tiren el agua en ese pozo porque rebosa y toda el agua cubre el lugar.Sin embargo, las vendedoras de flores también no hacen caso y tiran el agua de las rosas desde sus puestos y por el declive llega hasta el pozo.El encargado del estacionamiento,  José López comentó que sus clientes tienen que caminar entre el agua sucia y fétida para llegar a sus vehículos.Por su parte, la señora Amalia López Cohuo, dijo que la insalubridad es un constante peligro para las personas que comen a unos metros de las aguas negras, en donde además de los virus, hay cucarachas y roedores que se dejan ver a plena luz del día, sin que nadie haga nada al respecto.“La suciedad origina la presencia de cucarachas que circulan debajo de las mesas donde se sientan los comensales de los puestos de comida y aunque los meseros lo saben, cuando algún cliente se queja, sólo se ríen y les contestan que no pasa nada, que no se preocupen”.Por si fuera poco, dijo la señora,  los tanques de gas LP y las tomas de las mangueras corroídas por el óxido están al alcance de las miles de personas que a diario acuden a ese punto, también conocido como “el techo” de los pobres.

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