Yucatán

A sus 82 años trabaja y sobrevive ancianita de Mérida

A sus 82 años trabaja y sobrevive ancianita de Mérida

A sus 82 años trabaja y sobrevive ancianita de Mérida

Doña Obdu disfruta cosechar y vender sus productos a gente de Ucú y Mérida; ‘si debo torcerle el pescuezo a la gallina, se lo tuerzo con tal de salvar el día’

Por La Verdad

06/01/2018 02:21

Obdulia Can Itzá ha visto de todo en Ucú a sus 82 años de edad. Como ella existen muchas abuelitas en este municipio, pero muchas de ellas están postradas en sus hamacas o no pueden salir por alguna enfermedad, por lo que se consideró como la persona más longeva en activa, ya que a diario sale trabajar.

Para ella, el trabajo y las ganas de conocer gente diferente a diario la llevan todos los días a vender los productos que siembra en el patio de su casa en cualquier esquina del centro de este poblado que está unos 20 kilómetros de la capital del Estado.

Todos los días lleva sus recados y especias, así como chayote, calabaza y otros productos que ella misma produce. No lleva mucho producto porque es demasiado peso para ella, pero con lo poco que vende, unos 70 o 100 pesos diarios son suficientes para sobrevivir.

Con ese dinero compra un cuarto de carne y comer, y cuando las ventas están muy malas, doña Obdu, como la conocen sus vecinos, le ‘tuerce’ el pescuezo a una gallina y con ello salva el día, por lo que dice ‘no me muero de hambre a mis 82 años de edad’.

Durante su diálogo con el Diario La Verdad, recordó que cuando era niña tenía que caminar de su casa hasta los terrenos que hoy comprenden el Anillo Periférico de Mérida para vender con su mamá chayotes, calabazas, entre otras cosas a los pocos habitantes de aquella zona.

‘El camino parecía interminable porque tenía uno que caminar entre veredas, brincando culebras y cualquier bicho ponzoñoso que se te pudiera atravesar en el camino, pero hoy basta con agarrar un camión para ir a vender al Periférico de Mérida, sobre todo cuando mi cosecha es abundante’, mencionó.

Así mismo, lamentó que muchos jóvenes que viven en Ucú estén pegados a la botella y lo más lamentable es que ha visto nacer a muchos y también los ha visto irse de este mundo a consecuencia del alcoholismo.

Finalmente, doña Obdulia dijo que aún no desea reunirse con su esposo Pedro ni con su madre que están en el cielo, pues todavía quiere seguir disfrutando de la gente y del poder salir de su casa a trabajar, pero sobre todo, disfrutar de sus seis nietos y escucharlos decir abuela o ‘abu’.

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