Los hoteles Chablé se han convertido en un referente dentro del turismo de lujo en México, no solo por su arquitectura impecable, sino por su propuesta integral que coloca a la cultura mexicana, el bienestar profundo y la conexión con el entorno en el centro de la experiencia. Su fórmula rompe con el estereotipo del lujo tradicional para ofrecer algo distinto: hospitalidad creativa con identidad local.
Este modelo se manifiesta en dos propiedades exclusivas: Chablé Yucatán y Chablé Maroma, ubicadas en escenarios naturales privilegiados de la Península. Ambas presumen un diseño cuidadosamente articulado para exaltar la esencia maya y permitir que el viajero viva una estancia sensorial, espiritual y culinaria que va más allá de la simple comodidad.
La visión detrás de Chablé: lujo emocional con raíces mexicanas
El concepto fue diseñado desde la idea de que el viajero de alto perfil no solo busca confort, sino experiencias que signifiquen algo. Como resume Diego Gutiérrez, CEO de la marca:
“La hospitalidad de hoy exige creatividad, no solo la permite. En un mundo en el que el viajero de lujo busca autenticidad, la creatividad se convierte en un pilar estratégico. En Chablé, reinterpretamos el lujo desde lo local y lo emocional”.
La marca forma parte del movimiento de hoteles independientes que han logrado competir con grandes cadenas internacionales gracias a su enfoque en identidad, diseño y vivencias personalizadas.
Chablé Yucatán: historia, naturaleza y bienestar alrededor de un cenote
Ubicado en lo que fue una hacienda henequenera del siglo XIX, Chablé Yucatán mezcla arquitectura histórica, diseño contemporáneo y selva maya en una propuesta que privilegia la serenidad. Las ruinas originales fueron restauradas e integradas al espacio, lo que convierte cada recorrido en una inmersión histórica y visual.
La propiedad ha sido reconocida mundialmente por su enfoque de bienestar integral, que va más allá del spa tradicional. Aquí, el bienestar se construye a partir de tres pilares: cuerpo, mente y espíritu, siempre conectados con tradiciones prehispánicas.
Entre las experiencias más destacadas están:
- Recolección de ingredientes orgánicos en huertos mayas llamados ka’anche’s
- Elaboración de tortillas, maíz nixtamalizado y cacao junto a mujeres cocineras locales
- Ritualidades y tratamientos en el primer spa del mundo construido alrededor de un cenote
La gastronomía está a cargo de un equipo culinario guiado por Jorge Vallejo, chef del restaurante Quintonil (CDMX), reconocido entre los mejores del mundo.
Chablé Maroma: lujo frente al Caribe con enfoque ecológico
Mientras Yucatán ofrece introspección y misticismo, Chablé Maroma apuesta por una experiencia frente al mar en la Riviera Maya, rodeada de dunas preservadas y el Sistema Arrecifal Mesoamericano.
El diseño del resort es elegante, minimalista y respetuoso del entorno, lo que permite que la naturaleza sea la protagonista. Aquí, el lujo se expresa en forma de:
- Gastronomía mexicana contemporánea frente al mar
- Tratamientos de spa basados en rituales mayas y energía marina
- Actividades que conectan al huésped con la conservación del arrecife
La propiedad trabaja con la organización Oceanus para regenerar corales; los visitantes pueden participar en un recorrido guiado por biólogos para aprender sobre la restauración del ecosistema.
Tecnología al servicio de la hospitalidad, no en lugar de ella
Aunque los hoteles Chablé mantienen una fuerte conexión con la tradición, eso no significa que ignoren los avances tecnológicos. Diego Gutiérrez lo resume así:
“La inteligencia artificial puede mejorar la experiencia sin deshumanizarla. Usamos la tecnología para liberar al staff del trabajo repetitivo y permitirles enfocarse en lo más importante: generar momentos memorables”.
El objetivo no es digitalizar la estancia, sino usar la tecnología como herramienta para que el servicio sea más personal, cálido y anticipado.
Un nuevo paradigma del lujo con sello mexicano
Los hoteles Chablé redefinen la idea de lujo contemporáneo: no se trata de exceso, sino de equilibrio entre estética, pertenencia cultural, sostenibilidad y bienestar emocional. Su propuesta demuestra que México no solo puede competir en el turismo de alta gama, sino que puede liderarlo con identidad propia.
Experiencias inmersivas, arquitectura con historia, respeto al territorio y una lectura moderna de la cultura maya hacen de Chablé un modelo que muchos viajeros consideran no solo memorable, sino transformador.
