Cuando Ana empezó a incluir un durazno en su desayuno, no imaginó el impacto que ese gesto tendría en su bienestar. Menos pesadez, mejor digestión y hasta su piel lucía más luminosa. Como ella, muchas personas subestiman el poder de una fruta tan común como el durazno, pero la ciencia tiene mucho que decir al respecto.
El perfil nutricional del durazno: más que sabor y frescura
Un durazno mediano contiene cerca de 2 gramos de fibra, tanto soluble como insoluble. Esta combinación ayuda a regular el tránsito intestinal, mejorar la microbiota y prevenir el estreñimiento. Además, es fuente de vitamina C, potasio, betacaroteno, luteína y zeaxantina, todos ellos aliados de la salud cardiovascular y visual.
La fibra soluble estabiliza la glucosa en sangre y reduce el colesterol; la insoluble mejora el tránsito intestinal. Por eso, comer la fruta con piel es clave, ya que ahí se concentran muchos de estos nutrientes.
Antioxidantes que protegen el corazón y la visión
Cleveland Clinic y Harvard Health destacan el durazno como una fruta rica en carotenoides y flavonoides. Estos compuestos combaten el estrés oxidativo, ayudan a reducir la inflamación y protegen la vista frente a enfermedades como las cataratas o la degeneración macular.
El betacaroteno, precursor de la vitamina A, también protege la piel y el sistema inmune. Las antocianinas, por su parte, tienen propiedades neuroprotectoras y podrían prevenir trastornos metabólicos.
¿Quiénes deben tener precaución con el durazno?
Aunque es una fruta segura para la mayoría, algunas personas deben evitarla. Quienes padecen alergias a frutas de hueso, como nectarinas, cerezas o ciruelas, pueden presentar reacciones cruzadas.
Además, quienes toman diuréticos ahorradores de potasio, como espironolactona, deben consultar a su médico, ya que el durazno es una fuente moderada de potasio y podría interferir con ciertos tratamientos.
¿Duraznos frescos o enlatados?
Los duraznos frescos y con piel conservan más antioxidantes y fibra. En cambio, las versiones enlatadas suelen contener azúcares añadidos y menor valor nutricional. Si se opta por duraznos en conserva, es importante elegir aquellos sin azúcar y sin pelar.
Formas sabrosas de incorporarlos a tu dieta
- En batidos con yogur o leche vegetal
- Con avena y frutos rojos en el desayuno
- Asados con un toque de canela
- En ensaladas frescas con espinaca y nueces
- Como snack saludable
La OMS recomienda al menos 5 porciones de frutas y verduras al día, y un durazno puede ser una de ellas, cargada de color, sabor y salud.
Comer duraznos con frecuencia: ¿qué dice la ciencia?
Investigaciones en Frontiers in Plant Science muestran que los duraznos tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y cardioprotectores. También se han estudiado por sus posibles beneficios contra enfermedades metabólicas, hepáticas y degenerativas.El consumo diario puede ser una estrategia accesible y deliciosa para sumar nutrientes esenciales, siempre y cuando se respete la tolerancia individual y el contexto de salud personal.
