Por qué los “químicos eternos” siguen en el agua a pesar de la tecnología para eliminarlos

Por qué los “químicos eternos” siguen en el agua a pesar de la tecnología para eliminarlos
Los PFAS, conocidos como químicos eternos, persisten en ríos y suministros de agua potable, desafiando incluso los métodos más avanzados de filtración


Los llamados “químicos eternos” o PFAS (sustancias perfluoroalquiladas) representan uno de los mayores retos ambientales y de salud pública en el mundo. Estos compuestos artificiales, usados durante décadas en la industria y productos de consumo, tienen una característica alarmante: son extremadamente resistentes a la degradación natural. Aunque existen tecnologías para intentar eliminarlos del agua, gran parte de los sistemas de tratamiento actuales no logran erradicarlos por completo.

En este artículo exploramos qué son los PFAS, por qué permanecen en el agua pese a los avances tecnológicos y cuáles son las alternativas para reducir su impacto.


¿Qué son los químicos eternos o PFAS?

Los PFAS son un grupo de más de 4,700 sustancias químicas diseñadas para repeler agua, grasa y calor. Se encuentran en productos cotidianos como:

  • Recubrimientos antiadherentes (sartenes de teflón).
  • Envases de comida rápida.
  • Ropa impermeable.
  • Espumas contra incendios.

Su apodo de “químicos eternos” proviene de su enorme estabilidad química: no se degradan fácilmente en la naturaleza ni en el organismo humano. Esto ha llevado a que se acumulen en el agua, el suelo e incluso en la sangre de millones de personas.


Por qué son tan difíciles de eliminar del agua

A diferencia de bacterias o contaminantes orgánicos, que pueden degradarse con cloro, ozono o radiación ultravioleta, los PFAS poseen enlaces de carbono-flúor, uno de los más fuertes en la química. Esto significa que:

  • No se rompen con procesos de desinfección tradicionales.
  • Son altamente solubles, por lo que viajan fácilmente en el agua.
  • Pueden acumularse en los sedimentos y reintroducirse en los ecosistemas.

Incluso tecnologías avanzadas como la ósmosis inversa o la adsorción con carbón activado logran capturarlos, pero no siempre eliminarlos al 100%. Además, estos métodos generan residuos secundarios que deben tratarse adecuadamente.


Riesgos para la salud de los químicos eternos

La persistencia de los PFAS no solo es un problema ambiental: también representa un riesgo sanitario creciente. Diversos estudios han asociado su exposición prolongada con:

  • Mayor riesgo de cáncer de riñón y testículos.
  • Problemas en el sistema inmunológico.
  • Alteraciones en el colesterol y el metabolismo.
  • Riesgos para el desarrollo infantil, como bajo peso al nacer.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido sobre la necesidad de establecer límites más estrictos en el agua potable.


Tecnologías actuales para reducir los PFAS

Aunque aún no existe un método perfecto, las principales tecnologías para enfrentar este desafío son:

  • Carbón activado granular (GAC): atrapa parte de las moléculas, pero requiere recambios frecuentes.
  • Ósmosis inversa: filtra con alta eficacia, aunque es costosa y genera aguas residuales concentradas en PFAS.
  • Resinas de intercambio iónico: retienen los contaminantes en sus partículas, pero también necesitan reemplazos periódicos.

Investigaciones recientes exploran métodos más prometedores como la destrucción térmica controlada o el uso de plasma avanzado, capaces de romper los enlaces carbono-flúor. Sin embargo, aún están en fases experimentales.


¿Por qué siguen presentes en el agua?

A pesar de estos avances, los químicos eternos continúan presentes en el agua por varias razones:

  1. Uso extendido: todavía se producen y utilizan en la industria.
  2. Contaminación histórica: décadas de acumulación en ríos, lagos y acuíferos.
  3. Limitaciones tecnológicas: ningún sistema de tratamiento garantiza su eliminación total a gran escala.
  4. Altos costos: implementar tecnologías avanzadas en todos los sistemas de agua potable es económicamente complejo.

Los PFAS o químicos eternos simbolizan el costo ambiental de los avances industriales sin regulación adecuada. Aunque hoy existen tecnologías que logran reducir sus niveles en el agua, la realidad es que la eliminación completa sigue siendo un desafío científico y financiero.

La clave no solo está en mejorar los métodos de purificación, sino también en regular su uso, invertir en investigación y fomentar la prevención de nuevas fuentes de contaminación. Solo así podremos evitar que estas sustancias sigan marcando su huella en el agua y en nuestra salud.


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Ian Israel Cabrera Navarro es un talentoso creador de contenido digital y profesional de la comunicación. Con 24 años y más de cuatro de experiencia, se especializa en locución, redacción de guiones para materiales audiovisuales y edición de video de alto nivel. Su enfoque claro, preciso y su compromiso con la calidad se reflejan en cada proyecto, posicionándolo como un creador que entiende y satisface las necesidades de su audiencia. Con un excelente dominio del inglés, habilidades sociales destacadas, facilidad para la oratoria y destreza en herramientas digitales, Ian es un activo invaluable para La Verdad Noticias, siempre en constante evolución y con la ambición de seguir creciendo en el ámbito de los medios digitales.
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