¿Por qué el helado ayuda a pacientes con cáncer durante el tratamiento?

¿Por qué el helado ayuda a pacientes con cáncer durante el tratamiento?
¿Por qué el helado ayuda a pacientes con cáncer durante el tratamiento?

Cuando Lucía recibió su diagnóstico de cáncer de mama, uno de sus mayores desafíos no fue solo enfrentar la quimioterapia, sino mantener el apetito. Todo sabía metálico, el estómago no toleraba casi nada y el simple hecho de comer se convirtió en una tortura. Hasta que su oncóloga le hizo una recomendación inusual: «Come helado».

No fue un consejo al azar. Hoy sabemos que el helado puede ser una herramienta terapéutica real para muchas personas que atraviesan tratamientos oncológicos. ¿La razón? Su textura suave, su sabor agradable y su capacidad para aliviar efectos secundarios como la mucositis o la sequedad bucal.

Cómo ayuda el helado a pacientes oncológicos

1. Estimula el apetito y la ingesta calórica

Muchos pacientes con cáncer presentan pérdida de apetito y peso involuntario. El helado, con su alta densidad calórica y fácil digestión, permite obtener energía sin forzar al cuerpo a procesar grandes cantidades de alimento. Cuando se combina con proteínas o frutas, su valor nutricional mejora aún más.

2. Alivia la mucositis y la xerostomía

La mucositis y la sequedad bucal (xerostomía) son efectos comunes de la quimioterapia y radioterapia, especialmente en cabeza y cuello. El helado, por ser frío, reduce la inflamación y el dolor, facilita la salivación y mejora la tolerancia a otros alimentos.

3. Reconforta emocionalmente al paciente

Más allá de lo físico, el helado también tiene un valor emocional. En medio del cansancio, el sabor dulce puede ofrecer momentos de placer, alivio y normalidad en un entorno dominado por la incertidumbre.

Precauciones y recomendaciones clave

Aunque el helado puede ser beneficioso, también debe consumirse con cuidado:

  • Evita comerlo directamente del congelador: Deja que se atempere para prevenir molestias digestivas o dolores de cabeza.
  • Moderación y calidad: Opta por porciones moderadas e integra el helado dentro de un plan alimentario guiado por nutricionistas.
  • Atención en pacientes inmunodeprimidos: En casos de neutropenia, se aconsejan helados industriales pasteurizados y seguros. Evita los de elaboración artesanal sin controles sanitarios.

¿Qué tipo de helado elegir?

No todos los helados son iguales. Los ideales para pacientes con cáncer deben:

  • Tener bajo contenido de aditivos y conservantes.
  • Contener ingredientes naturales y, si es posible, enriquecidos con proteínas.
  • Evitar exceso de azúcar si hay riesgo metabólico.

Las versiones caseras con yogur pasteurizado, frutas cocidas o purés también son una excelente opción, siempre que se preparen con medidas de higiene rigurosas.

Un alimento que nutre y reconforta

Lejos de ser un simple capricho, el helado puede convertirse en una herramienta terapéutica para los pacientes con cáncer. Alivia síntomas, favorece la nutrición y mejora la calidad de vida. Eso sí, como todo en oncología, debe formar parte de un plan supervisado.

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