Perimenopausia: síntomas que muchas mujeres confunden con estrés

La perimenopausia puede comenzar desde los 40 años y provocar cambios físicos, emocionales y hormonales que muchas mujeres confunden.

La perimenopausia puede comenzar desde los 40 años y provocar cambios físicos, emocionales y hormonales

En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, uno de los temas de salud femenina que aún permanece rodeado de tabúes es la menopausia. Sin embargo, antes de que llegue esta etapa existe un periodo de transición hormonal del que se habla poco: la perimenopausia.

Muchas mujeres mayores de 40 años experimentan cambios físicos, emocionales y mentales que suelen atribuir al estrés o al ritmo de vida, cuando en realidad pueden estar relacionados con esta fase.

La perimenopausia es la etapa que marca el tránsito entre la edad fértil y la menopausia, es decir, el momento en el que la menstruación desaparece de forma definitiva. Este proceso puede comenzar alrededor de los 40 años y prolongarse entre siete y diez años, tiempo durante el cual las hormonas experimentan importantes fluctuaciones.

Durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, la ginecóloga experta en menopausia Radharani Jiménez, miembro de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), explica que no existe una prueba específica que confirme que una mujer se encuentra en perimenopausia. Por ello, el principal indicador suele ser la presencia de diversos síntomas que aparecen de forma progresiva.

La especialista, autora del libro La perimenopausia existe, señala que durante esta etapa las hormonas fluctúan constantemente, lo que puede provocar que los análisis hormonales arrojen resultados normales incluso cuando el cuerpo ya está experimentando cambios importantes.

La perimenopausia que transforma el cuerpo y las emociones

Uno de los aspectos más desconcertantes de la perimenopausia es que muchas mujeres sienten que su carácter o su estado de ánimo cambia sin una razón aparente. La disminución y variación de los estrógenos influye directamente en los neurotransmisores, lo que puede alterar la forma en que se perciben las emociones, el estrés o incluso la motivación diaria.

Aunque cada mujer vive esta etapa de forma distinta, la doctora explica que la menopausia suele aparecer alrededor de los 51 años, por lo que los primeros cambios pueden comenzar una década antes. Incluso mujeres de entre 35 y 38 años pueden empezar a notar ciertas transformaciones, muchas veces coincidiendo con periodos de estrés laboral, maternidad o cambios personales, lo que complica identificar la causa real de los síntomas.

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El sueño y la energía también pueden cambiar

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran los cambios en la calidad del sueño. Aunque los sofocos suelen asociarse con la menopausia, en la perimenopausia es más habitual que el descanso se vuelva más ligero y fragmentado. Muchas mujeres experimentan despertares frecuentes durante la noche y se levantan con sensación de cansancio, lo que puede afectar su rendimiento físico, laboral o personal.

De acuerdo con datos del último barómetro de la AEEM, la menopausia y sus etapas previas pueden presentar hasta 270 síntomas distintos. Esto se debe a que prácticamente todo el cuerpo cuenta con receptores hormonales de estrógenos, progesterona y testosterona.

Los cambios también pueden manifestarse en la vida sexual. Algunas mujeres perciben una disminución en la intensidad de los orgasmos, menor lubricación vaginal o una reducción del deseo sexual. A esto se suman molestias musculares o articulares que antes no se experimentaban con frecuencia, así como una mayor predisposición a sufrir lesiones después de los 40 años.

La perimenopausia también puede provocar síntomas menos conocidos, como picazón en la piel, tinnitus o acúfenos, además de sequedad en diferentes mucosas del cuerpo, incluyendo boca y nariz. Todo ello está relacionado con las fluctuaciones hormonales que caracterizan esta etapa.

Cambios emocionales y metabólicos

A nivel emocional, esta fase puede sentirse como una especie de “segunda adolescencia”. Los ovarios todavía producen óvulos, pero el ciclo hormonal deja de ser regular y comienza a presentar variaciones importantes. Esto puede traducirse en mayor irritabilidad, sensibilidad emocional y una menor capacidad para manejar el estrés.

También pueden aparecer cambios en el apetito y en el metabolismo. Muchas mujeres reportan aumento de peso o acumulación de grasa abdominal que parece no responder al ejercicio o a las dietas restrictivas. Según la especialista, estas prácticas pueden elevar los niveles de cortisol, lo que termina afectando aún más al organismo.

En este contexto, la perimenopausia puede convertirse en una oportunidad para adoptar hábitos más saludables. La actividad física, especialmente el entrenamiento de fuerza, resulta clave para mantener la masa muscular, mejorar el metabolismo y reducir los efectos del sedentarismo.

La salud mental durante la perimenopausia

Otro aspecto que preocupa a muchas mujeres es la aparición de síntomas de ansiedad o depresión sin antecedentes previos. La doctora Jiménez explica que los cambios hormonales influyen en neurotransmisores relacionados con el bienestar, como las endorfinas o la dopamina. Cuando disminuyen los niveles de estrógenos, también puede reducirse la producción de estas sustancias, lo que impacta en el estado de ánimo.

Esto puede provocar falta de motivación, menor interés por socializar o dificultad para experimentar placer en actividades que antes resultaban agradables. Por ello, el acompañamiento profesional es fundamental para identificar el origen de estos cambios y abordarlos de manera adecuada.

La especialista también recomienda adoptar una alimentación antiinflamatoria que favorezca el equilibrio de la microbiota intestinal y ayude a reducir la inflamación crónica de bajo grado que suele acompañar esta etapa hormonal.

Terapia hormonal

Finalmente, la experta señala que en algunos casos puede considerarse la terapia hormonal incluso antes de que llegue la menopausia. Muchas mujeres reciben tratamientos con somníferos, ansiolíticos o antidepresivos cuando el origen de sus síntomas puede ser hormonal.

Cuando se evalúa adecuadamente en consulta médica, la terapia hormonal puede ofrecer más beneficios que riesgos para determinadas pacientes. En otros casos también pueden valorarse alternativas como la fitoterapia o suplementos con evidencia científica, entre ellos la vitamina D, el hierro o una ingesta adecuada de proteínas.

Comprender la perimenopausia y hablar abiertamente sobre ella es fundamental para que más mujeres puedan identificar lo que ocurre en su cuerpo y recibir el acompañamiento adecuado durante esta etapa de transformación.

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