Pantallas y sueño: la verdad sobre la luz azul y el descanso nocturno

Pantallas y sueño: la verdad sobre la luz azul y el descanso nocturno
Pantallas y sueño: la verdad sobre la luz azul y el descanso nocturno

Durante años, se nos repitió que la luz azul de las pantallas era la culpable de nuestro mal sueño. Expertos recomendaban filtros, dejar el celular fuera del cuarto y hasta prohibir las series nocturnas. Pero, ¿y si todo esto fuera más mito que realidad?

Hoy, la ciencia revela que el vínculo entre pantallas y descanso es más complejo. Y lo más sorprendente: quizá no sea la luz azul la que roba tus horas de sueño, sino cómo usas tus dispositivos.

¿De verdad la luz azul arruina el descanso?

La explicación clásica decía que la luz azul bloquea la producción de melatonina, la hormona del sueño. Sin embargo, estudios recientes muestran resultados mixtos:

  • Un iPad a máximo brillo durante dos horas redujo levemente la melatonina, pero usarlo una hora no hizo diferencia.
  • Ver televisión a varios metros de distancia no alteró los niveles hormonales.
  • La exposición a la luz natural durante el día reduce la sensibilidad a la luz azul en la noche.

En conclusión: la luz azul importa, pero no lo explica todo.

Storytelling: la noche de Marta

Marta, una joven estudiante, solía culpar a su celular por no poder dormir. Probó filtros de luz, apagó notificaciones y aún así, las madrugadas la atrapaban. Un día notó que la diferencia no estaba en la pantalla, sino en lo que hacía con ella: cuando leía un libro digital, dormía mejor; pero si pasaba una hora en redes sociales, la mente seguía despierta.

Como Marta, millones de personas descubren que la clave no es dejar la tecnología, sino aprender a usarla de forma consciente antes de dormir.

Más importante que la luz: la actividad digital

Los expertos coinciden: lo que realmente interfiere con el sueño es el tipo de interacción.

  • Actividades activadoras del cerebro: videojuegos, redes sociales, compras en línea.
  • Actividades que generan ansiedad: leer noticias negativas o correos de trabajo.
  • Opciones más relajantes: ver una comedia conocida, leer un libro ligero o escuchar música calmada.

Un estudio de 2024 con 500 adolescentes halló que conversar por chat o jugar videojuegos retrasaba más el sueño que ver televisión.

Pantallas que ayudan a dormir

Sorprendentemente, no todo es negativo. Para quienes sufren pensamientos intrusivos al acostarse, una serie ligera o un libro digital puede ser la distracción perfecta para conciliar el sueño.

El psicólogo Aric Prather recomienda contenido “familiar y relajante”, como volver a ver una sitcom conocida. En estos casos, la pantalla actúa como antídoto contra la rumiación nocturna.

Entonces, ¿debemos cambiar hábitos?

La respuesta es sencilla: si duermes bien, no hay necesidad de cambiar. Pero si padeces insomnio o te acuestas con la mente hiperactiva, quizá sea momento de ajustar el tipo de contenido que consumes en la noche, más que obsesionarte con la luz azul.

El uso de pantallas antes de dormir no es un enemigo universal. La clave está en la intensidad de la luz, el tipo de actividad y el contenido consumido. El reto no es dejar la tecnología, sino aprender a usarla para descansar mejor.

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