En 2023, Susan Abernethy, una mujer de Washington con artritis psoriásica, probó de todo sin éxito. Hasta que su médico le recetó Mounjaro, un medicamento GLP-1 desarrollado originalmente para la diabetes tipo 2. No solo su dolor se redujo, también perdió peso y pudo volver a correr. Lo que para ella fue una solución milagrosa, para la comunidad médica representa una nueva y compleja pregunta: ¿debería todo el mundo tomar medicamentos como Ozempic?
GLP-1: de la diabetes a enfermedades múltiples
Fármacos como Ozempic, Wegovy o Zepbound imitan una hormona intestinal (GLP-1) que regula el azúcar en sangre, reduce el apetito y promueve la saciedad. Pero ahora, investigadores han descubierto que su potencial va más allá: enfermedades como la apnea del sueño, la artritis, el Alzheimer y hasta trastornos de adicción podrían mejorar con estos medicamentos.
Según el Wall Street Journal, los estudios más recientes sugieren que incluso podrían tener efectos antiinflamatorios independientes de la pérdida de peso.
El otro lado de la moneda: riesgos y advertencias
A medida que crece el entusiasmo, también lo hacen las advertencias. El endocrinólogo Scott Isaacs alerta sobre el uso innecesario en personas sin sobrepeso, que podría derivar en desnutrición o pérdida muscular excesiva. Otros médicos advierten sobre los efectos secundarios gastrointestinales, la falta de estudios a largo plazo y la posibilidad de tumores en personas con antecedentes familiares.
Además, el costo económico y la capacidad de producción actual son obstáculos. Aunque la demanda crece, empresas como Novo Nordisk y Eli Lilly aún no logran abastecer el mercado mundial.
¿Curar la obesidad o medicalizar la salud?
Para especialistas como Louis Aronne, tratar la obesidad es esencial porque desencadena múltiples enfermedades. Pero, ¿qué pasa si se comienza a recetar GLP-1 solo para bajar unos kilos sin necesidad médica? Ahí es donde el debate ético comienza.
Incluso si el medicamento demuestra beneficios neurológicos o hepáticos, el riesgo de generar una «sociedad medicada» es real, donde cualquier incomodidad o exceso se trate con una inyección semanal.
Proyecciones: ¿hacia dónde vamos?
Según Morgan Stanley, para 2035 cerca de 29 millones de estadounidenses usarán GLP-1 solo para la obesidad. Pero esto representará solo el 20% de los que podrían beneficiarse. El desafío será definir cuándo sí y cuándo no prescribirlos.Y aunque estudios en Reino Unido apuntan a que medicamentos como el liraglutida pueden ralentizar el deterioro cognitivo en Alzheimer, aún falta evidencia para recomendarlos de forma generalizada.
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