Un martes cualquiera de febrero de 2020, Sam Suriakumar, un padre de familia de 40 años que vivía en Londres, sintió algo raro: un olor químico, parecido al de la lavandina, que parecía surgir de la nada. No le dio importancia. Pensó que era su imaginación. Lo que no sabía era que ese pequeño detalle marcaría el inicio de una travesía que transformaría su vida por completo.
El episodio se repitió varias veces durante la semana. Sam, deportista y saludable, apenas mencionó ese «aroma fantasma» en su blog Walk With Sam, sin sospechar que se trataba de una alucinación olfativa, un síntoma neurológico conocido como aura.
El síntoma que nadie imagina: ¿qué es una alucinación olfativa?
Las fantosmias, o percepciones de olores que no existen, pueden ser un síntoma de trastornos neurológicos. En casos como el de Sam, son señal de actividad eléctrica anormal en el cerebro que precede a una convulsión tónico-clónica.
Días después de ese primer aviso, Sam sufrió una fuerte convulsión mientras viajaba en el metro. Se dislocó el hombro al caer y perdió el conocimiento. Los médicos del hospital St George’s iniciaron una batería de estudios, incluyendo una resonancia magnética, que reveló un tumor cerebral extenso: un glioma.
¿Qué es un glioma cerebral?
Según el Instituto Nacional del Cáncer, el glioma es un tipo de tumor que se origina en las células de sostén del cerebro. Puede ser benigno o maligno, y su crecimiento puede ser rápido o lento. Sam tenía un glioma infiltrante, en forma de telaraña, ubicado cerca de áreas críticas como el habla y la memoria, lo que hacía riesgosa su cirugía.
La batalla: radioterapia, quimioterapia y resiliencia
A lo largo de cuatro años, Sam enfrentó tratamientos agresivos. Recibió 30 sesiones de radioterapia, seguidas de un año de quimioterapia, lo que le provocó pérdida de peso, vómitos y una gran ansiedad. Sin embargo, su motor emocional fue su familia: su esposa, Sindhu, y sus hijas, Avaana y Arya.
La llegada de la pandemia, paradójicamente, le permitió pasar más tiempo con ellas. Durante su recuperación, Sam redescubrió el valor de lo cotidiano: preparar el desayuno, ver películas en casa, caminar por el parque.
Una vida después del cáncer: ¿se puede volver a empezar?
En abril de 2025, seis meses después de terminar su quimioterapia, Sam se inscribió en una competencia de fitness. Corrió ocho kilómetros y completó varios desafíos funcionales. Aquel padre que había sentido olor a lavandina años atrás, cruzó la meta con lágrimas en los ojos.
“Creí que no vería mi cumpleaños número 40. Y aquí estoy”, escribió.
¿Cuándo consultar por un síntoma neurológico?
Dolores de cabeza frecuentes, náuseas sin causa aparente, cambios en la personalidad, pérdida de memoria o percepciones extrañas (como un olor inexistente) deben motivar una consulta médica. Un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia.
