Mudarse de ciudad podría mejorar la salud en la vejez, revelan estudios

Mudarse de ciudad podría mejorar la salud en la vejez, revelan estudios
Mudarse de ciudad podría mejorar la salud en la vejez, revelan estudios

Mudarse de la ciudad natal es un paso importante en la vida de cualquier persona. Dejar atrás la familia, amigos y comodidades puede generar incertidumbre, pero un estudio reciente sugiere que esta decisión podría reflejar una mejor salud futura. Investigadores analizaron datos de 5.4 millones de adultos mayores en Estados Unidos durante 10 años y encontraron que quienes migraron internamente presentaban menos discapacidad en la vejez que aquellos que permanecieron en su estado de origen.

Los riesgos de quedarse en casa

Según el estudio publicado en la Journal of Ethnic and Minority Studies, los adultos que permanecen en su estado natal tienen hasta un 22 % más de probabilidades de enfrentar problemas de visión, audición, movilidad y deterioro cognitivo. Estas limitaciones pueden afectar la capacidad de realizar tareas diarias como caminar, subir escaleras o mantener la independencia, reduciendo la calidad de vida en la tercera edad.

Educación y autoselección: factores que influyen

Los investigadores destacan que la educación es un factor clave: quienes estudian más tienden a migrar y disfrutan de mejor salud, pero incluso después de ajustar este aspecto, los migrantes internos seguían mostrando ventajas significativas. Esto sugiere que otros elementos, como la autoselección, juegan un papel importante: las personas más saludables podrían optar por mudarse, mientras que quienes enfrentan problemas de salud permanecen en su lugar de origen.

Migrantes internacionales: un efecto de selección más fuerte

El estudio también revela que los inmigrantes extranjeros tienen aún menos probabilidades de discapacidad que los migrantes internos, con una reducción de entre 7 % y 33 % en problemas de audición, visión, movilidad y deterioro cognitivo. Este efecto refleja que los desafíos de la migración internacional —como el costo, la distancia y las políticas migratorias— filtran a quienes no están en condiciones de enfrentar los obstáculos, reforzando la relación entre movimiento y salud futura.

Mudarse como señal de resiliencia y búsqueda de oportunidades

Más allá de la movilidad física, mudarse puede ser un indicador de resiliencia, deseo de superación y disposición para enfrentar desafíos. Los investigadores concluyen que quienes migran muestran una combinación de salud, energía y determinación que se traduce en mejor bienestar y menor discapacidad en la vejez, mientras que quedarse podría reflejar limitaciones físicas o falta de oportunidades.

Implicaciones para la salud pública y el envejecimiento

Comprender el vínculo entre migración y salud puede orientar políticas públicas y programas de bienestar para adultos mayores. Centros de salud y organizaciones de asistencia social pueden enfocar recursos en quienes permanecen en sus lugares de origen, asegurando que la falta de movilidad no se traduzca en desigualdad en salud y calidad de vida.

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