Cuando Laura comenzó a incluir yogur natural en su desayuno diario, nunca imaginó que estaba tomando una decisión clave para su salud. Al igual que millones de personas, su elección era más por sabor y costumbre que por razones científicas. Sin embargo, nuevos estudios están demostrando que productos como el yogur y el kéfir no solo son deliciosos, sino también poderosos aliados contra enfermedades crónicas.
Un artículo publicado recientemente en el European Journal of Clinical Nutrition, reportado por EatingWell, vuelve a poner en el centro del debate el papel de los lácteos fermentados en la prevención de enfermedades como el cáncer, la diabetes tipo 2 y las afecciones cardíacas.
La ciencia respalda los beneficios
El estudio analizó 281 asociaciones entre distintos tipos de lácteos y 29 resultados de salud, incluyendo enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, mortalidad, y salud ósea. Lo más destacable fue el rol positivo de los lácteos fermentados, especialmente el yogur, en la reducción de enfermedades como:
- Cáncer colorrectal, de mama y vejiga
- Diabetes tipo 2
- Enfermedades cardiovasculares
Mientras que algunos productos como la leche o el queso presentaban resultados mixtos, el yogur fue consistentemente positivo en 25 estudios, y ninguno lo relacionó con un mayor riesgo de cáncer o enfermedad.
¿Qué hace especiales a los lácteos fermentados?
Según el análisis de Frontiers in Nutrition, los lácteos fermentados contienen probióticos y compuestos bioactivos que promueven:
- Mejor regulación glucémica
- Reducción de la inflamación
- Salud cardiovascular estable
- Apoyo al sistema inmunológico
Estos alimentos fortalecen la microbiota intestinal, clave en la prevención de enfermedades metabólicas y crónicas. Esto los convierte en una herramienta nutricional de alta potencia, siempre y cuando se consuman como parte de una dieta equilibrada.
¿Qué dicen sobre los riesgos?
Aunque cinco estudios señalaron posibles asociaciones con cánceres de hígado, próstata y ovario, estas evidencias fueron limitadas y en su mayoría vinculadas al exceso de consumo o a lácteos altamente procesados. En contraste, los lácteos naturales y fermentados mostraron efectos neutros o positivos.
También se observó que no existe una diferencia significativa entre consumir lácteos enteros o bajos en grasa, lo que permite mayor flexibilidad según las preferencias o necesidades nutricionales de cada persona.
Cómo incorporar lácteos saludables en tu dieta diaria
Los expertos sugieren formas simples y efectivas para disfrutar sus beneficios:
- Sustituye snacks ultraprocesados por un yogur natural
- Agrega kéfir a tus batidos matutinos
- Usa queso en ensaladas, tostadas o pastas integrales
- Combina yogur con frutas frescas y granola sin azúcar
- Evita combinar lácteos con azúcares añadidos o ultraprocesados
¿Prevención real o tendencia?
Si bien los estudios no prueban causalidad directa (al ser observacionales), muestran una correlación sólida entre el consumo regular de yogur y kéfir y una mejor salud general. Para personas como Laura, esta información confirma que su decisión matutina podría estar protegiéndola de enfermedades silenciosas.El mensaje es claro: no se trata solo de consumir lácteos, sino de elegir los adecuados. El yogur natural y los fermentados tradicionales se perfilan como herramientas sencillas y accesibles para vivir más y mejor.
