Aunque muchos recurrimos a hisopos de algodón para limpiar nuestros oídos, los expertos advierten que estos pueden causar lesiones graves. La neurotóloga Ana H. Kim, de la Universidad de Columbia, explica que los oídos son órganos autolimpiantes y que la inserción de objetos en el canal auditivo puede empujar el cerumen hacia adentro, provocar impactación y dañar el tímpano.
El cerumen, producido por glándulas en el tercio externo del oído, protege la piel del canal auditivo y combate bacterias y hongos. Sin embargo, el mal uso de hisopos o herramientas tecnológicas, desde cucharas hasta velas óticas, puede revertir este proceso natural y causar problemas de pérdida de audición.
Cómo los hisopos pueden dañar el oído
El riesgo principal no es solo la acumulación de cerumen, sino también las lesiones físicas. Kim asegura haber visto cabezales de hisopos retenidos dentro del canal auditivo y, en casos extremos, perforaciones del tímpano y desplazamiento de huesecillos, especialmente si el hisopo se introduce demasiado o hay un accidente.
Tiffany Chao, especialista en otorrinolaringología de la Universidad de Pensilvania, señala que aunque un hisopo puede retirar parte del cerumen visible, simultáneamente empuja otra parte más profundo, afectando el proceso natural de limpieza y aumentando el riesgo de infecciones.
Métodos seguros para limpiar los oídos
- Solo la entrada del canal: Tras ducharse, usar una toalla húmeda o humedecer un hisopo con aceite mineral o de bebé y frotar suavemente solo alrededor de la entrada del canal.
- Aceite o peróxido de hidrógeno: Aplicar 1–2 gotas en el oído para ablandar la cera y colocar una bolita de algodón por 10 minutos. Luego, ducharse para eliminar restos.
- Gotas comerciales: Existen soluciones de venta libre que disuelven cerumen de forma segura si se usan con moderación.
- Irrigación profesional: Solo bajo supervisión de un otorrinolaringólogo, usando agua a temperatura corporal o solución salina, evitando presión excesiva.
Cuidados adicionales y prevención
- Evitar velas óticas o dispositivos que raspan el cerumen.
- Revisar condiciones médicas como eczema, psoriasis o diferencias anatómicas, que dificultan la autolimpieza.
- Mantener los audífonos limpios y ajustados, pues pueden alterar la salida natural de cerumen.
- Realizar limpiezas profundas solo con especialistas para prevenir daño del canal auditivo y pérdida auditiva.
Los oídos se autolimpian y rara vez requieren intervención profunda. Los hisopos de algodón, aunque populares, representan un riesgo significativo. La limpieza segura se limita a la entrada del canal auditivo, usando toalla húmeda, gotas o aceite mineral bajo precaución, dejando la extracción profunda a los otorrinolaringólogos.
