La leche ha acompañado la alimentación de millones de personas desde la infancia y durante décadas, fue considerada un alimento prácticamente obligatorio para mantener huesos fuertes y una buena salud. Sin embargo, conforme pasan los años también aparecen las dudas sobre hasta qué edad es recomendable tomar leche.
Diversos especialistas en nutrición coinciden en que no existe una edad establecida para abandonar la leche pasteurizada. Una persona puede seguir consumiéndola durante toda su vida siempre que no presente molestias digestivas y forme parte de una dieta equilibrada. La idea de que únicamente los niños deben beber leche carece de respaldo científico, aunque también es cierto que los adultos ya no dependen exclusivamente de este alimento para cubrir sus necesidades nutricionales.
¿Qué determina si una persona puede tomar leche?
El principal factor que determina si una persona puede continuar tomando leche es la producción de lactasa, la enzima encargada de descomponer la lactosa, el azúcar natural presente en los lácteos. Conforme avanza la edad, muchas personas producen menos lactasa, aunque este proceso no ocurre igual en toda la población.
Quienes mantienen una buena actividad de esta enzima pueden beber leche sin experimentar ningún problema, incluso en edades avanzadas. En cambio, cuando la producción disminuye de forma importante aparece la intolerancia a la lactosa, una condición que provoca inflamación abdominal, gases, dolor estomacal o diarrea después de consumir productos lácteos.
Especialistas de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard explican que estos síntomas son la verdadera razón para reducir o eliminar la leche de la dieta, no el hecho de cumplir determinada edad.

La leche sigue siendo un alimento muy completo
Aunque hoy existen muchas alternativas, esta bebida continúa siendo una de las fuentes más accesibles de proteínas de alta calidad, calcio y diversos micronutrientes esenciales para el organismo. Entre ellos destacan vitaminas A, B2, B6 y B12, además de fósforo, magnesio, zinc, potasio e yodo.
Estos nutrientes participan en funciones relacionadas con el mantenimiento de la masa muscular, la salud del sistema nervioso, la producción de energía y, sobre todo, la conservación de los huesos.
Precisamente por ello, los especialistas consideran que para muchas personas mayores de 50 años la leche puede seguir siendo un aliado importante, ya que durante esta etapa aumenta el riesgo de pérdida de densidad ósea y de desarrollar osteoporosis.
Alternativas a la leche de vaca
Cada vez más personas optan por sustituir la leche de vaca por bebidas vegetales elaboradas a partir de soya, almendra o avena. Sin embargo, los expertos recomiendan elegir aquellas que estén fortificadas con calcio y vitamina D y que además contengan poca azúcar añadida.
Asimismo, alimentos como las verduras de hoja verde, las legumbres, los frutos secos, las semillas y algunos pescados constituyen excelentes fuentes naturales de calcio, permitiendo mantener una adecuada salud ósea sin depender exclusivamente de los lácteos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una alimentación diversa y equilibrada es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales de la mayoría de la población.
Especialistas coinciden en que no existe una recomendación universal para dejar de consumir leche. Mientras algunas personas la digieren perfectamente durante toda su vida, otras desarrollan intolerancia desde edades relativamente tempranas.
Por ello, antes de eliminarla completamente de la alimentación conviene valorar si realmente existen síntomas relacionados con su consumo y en caso de dudas, consultar con un profesional de la salud o un nutriólogo.