¿Desayuno dulce o salado? Esto dice la ciencia sobre lo más saludable

¿Desayuno dulce o salado? Esto dice la ciencia sobre lo más saludable
¿Desayuno dulce o salado? Esto dice la ciencia sobre lo más saludable

Carmen, una diseñadora gráfica de 32 años, solía empezar su día con café y galletas. Sin embargo, para las 11 de la mañana, ya sentía fatiga, ansiedad por comer algo más y falta de concentración. Tras consultar a una nutricionista, cambió su desayuno: palta, pan integral, huevo cocido y fruta. A la semana, notó un cambio profundo: más energía, menos antojos y mejor rendimiento.

Como Carmen, millones de personas se preguntan cada día: ¿es mejor un desayuno dulce o salado? La respuesta, según expertos y estudios recientes, no está en el sabor, sino en la composición nutricional.

¿Qué nutrientes debe tener un desayuno saludable?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), omitir el desayuno o consumir uno con escasos nutrientes puede derivar en picos de glucosa, sobrepeso, fatiga y desequilibrios hormonales. El desayuno debe incluir:

  • Proteínas (huevos, yogur, queso magro)
  • Fibra (frutas, avena, semillas)
  • Grasas saludables (palta, frutos secos, aceite de oliva)
  • Hidratos de carbono complejos (pan integral, cereales no refinados)

¿Y si prefiero dulce? Esto dicen los expertos

La nutricionista Julieta Pomerantz afirma:

“Un desayuno dulce puede ser saludable si incluye yogur natural, frutas frescas, avena y un toque de miel o compota sin azúcar”.

Evitar los ultraprocesados es clave: cereales azucarados, jugos industriales y bollería elevan la glucosa bruscamente, generan picos de insulina y provocan hambre poco después.

¿Desayuno salado? Ideal para saciedad prolongada

Un desayuno salado suele aportar más proteínas y grasas saludables, lo cual permite mantener la saciedad y evitar el picoteo. Ejemplos ideales:

  • Pan de centeno con palta y salmón
  • Huevos con vegetales o pollo
  • Queso magro con tostadas integrales y tomate

¿Qué dice la ciencia?

Un ensayo publicado en Obesity (PMC) evaluó a adultos durante tres semanas con desayunos idénticos en calorías pero distintos en contenido de azúcar. Los resultados fueron reveladores:

“No hubo diferencias en el peso, saciedad o marcadores de salud. Sin embargo, quienes desayunaron más azúcar tendieron a consumir más azúcar total durante el día”.

Conclusión: el contenido de azúcar en el desayuno influye en los hábitos alimentarios posteriores.

Personaliza tu desayuno: cada cuerpo es distinto

El “desayuno ideal” no existe de forma universal. Depende de tus horarios, tipo de trabajo, actividad física y necesidades energéticas. Pomerantz aconseja:

“Quien entrena temprano puede necesitar más carbohidratos. Quien trabaja muchas horas, más proteínas. El desayuno debe adaptarse a tu estilo de vida”.

Qué evitar, según Harvard y la Fundación del Corazón

  • Jugos industriales
  • Pan blanco o cereales refinados
  • Bollería y galletitas
  • Bebidas azucaradas
  • Grasas trans

Un desayuno saludable siempre incluye al menos tres grupos: lácteos o derivados, frutas y carbohidratos integrales.

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