El aumento de contagios de sarampión en México ha encendido las alertas sanitarias. Ante este panorama, algunos gobiernos estatales han implementado el uso obligatorio de cubrebocas en escuelas y espacios cerrados, como una medida adicional de prevención. Lo que ha desatado dudas sobre si ¿realmente el cubrebocas sirve para prevenir el sarampión y qué modelos ofrecen mayor protección?
El sarampión es un virus altamente contagioso que se transmite por vía respiratoria, por lo que la prevención resulta clave. La vacunación sigue siendo la medida más eficaz para evitar la enfermedad, pero los expertos coinciden en que el uso correcto de mascarillas puede funcionar como un refuerzo importante para reducir el riesgo de contagio, sobre todo en espacios cerrados o con alta concentración de personas.
Uso de cubrebocas por brote de sarampión
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), señalan que los cubrebocas pueden ayudar a disminuir la transmisión de virus respiratorios como el sarampión. De acuerdo con esta agencia, las mascarillas funcionan como un filtro que reduce la cantidad de microbios que se inhalan o exhalan, aunque su efectividad varía según el tipo de cubrebocas y qué tan bien se ajuste al rostro.
Cuando una persona infectada utiliza mascarilla, disminuye la dispersión del virus hacia quienes la rodean. Al mismo tiempo, ciertos modelos también pueden proteger a personas sanas al reducir la inhalación de partículas infecciosas presentes en el ambiente. Los CDC subrayan que los respiradores con mejor ajuste, como los N95 o KN95, ofrecen una protección superior frente a la transmisión de virus.
¿Todos los cubrebocas protegen igual contra el sarampión?
La eficacia del cubrebocas contra el sarampión y otros virus, depende de su diseño, del número de capas y del ajuste correcto a la cara. Las mascarillas de tela, en general, ofrecen niveles más bajos de protección, mientras que las quirúrgicas o desechables brindan una barrera más eficiente.
Los respiradores como los N95, KN95 o modelos equivalentes son los que mejor protegen contra partículas virales cuando se utilizan de forma adecuada. Diversos estudios han demostrado que combinar una mascarilla quirúrgica con una de tela bien ajustada puede elevar la protección hasta un 95 por ciento.
En pruebas realizadas, una mascarilla quirúrgica mal colocada bloqueaba poco más de la mitad de las partículas, mientras que al ajustarla correctamente el nivel de protección aumentaba de forma significativa. La mayor eficacia se observó cuando la mascarilla quirúrgica se colocaba debajo de una de tela, cubriendo correctamente nariz y boca y sellando los costados.
No obstante, los especialistas advierten que para mantener esta efectividad es fundamental desechar las mascarillas quirúrgicas después de su uso y lavar con frecuencia los cubrebocas de tela. Si se opta por usar un solo cubrebocas, lo más recomendable es que esté bien colocado, ajustado al rostro y sin espacios por donde puedan ingresar partículas virales.

¿Cómo se contagia el sarampión?
El sarampión es una enfermedad viral contagiosa que puede afectar a personas de cualquier edad, aunque los niños son el grupo más vulnerable. En México, la mayoría de los casos recientes se han registrado en menores de cuatro años, lo que ha reforzado el llamado a proteger a este sector de la población.
El contagio ocurre a través de las secreciones respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar. Estas gotas pueden transmitirse de manera directa entre personas o permanecer suspendidas en el aire, lo que facilita la propagación del virus en espacios cerrados. Entre los síntomas más comunes se encuentran fiebre, tos, escurrimiento nasal, conjuntivitis, erupciones en la piel y manchas blancas en el interior de la boca.
Cubrebocas que no se recomiendan para prevenir el contagio
Con el uso cotidiano del cubrebocas, el mercado se ha llenado de modelos distintos, aunque no todos ofrecen una protección real. Investigaciones realizadas por universidades, así como análisis difundidos por medios internacionales y organismos de protección al consumidor, coinciden en que algunos cubrebocas tienen una efectividad muy baja frente a virus respiratorios.
Los cubrebocas de esponja, por ejemplo, no cuentan con evidencia que respalde su capacidad de filtración y suelen utilizarse más con fines estéticos. Los modelos con filtro de carbón activado ofrecen una protección mínima contra partículas virales y no resultan una opción segura. En el caso de las caretas, los expertos advierten que no deben usarse solas, ya que permiten la entrada de aerosoles por los costados y la parte inferior, aunque sí pueden reducir el impacto de gotas grandes.
Los cubrebocas con mayor nivel de protección
Los especialistas coinciden en que los respiradores KN95 y N95 son los más eficaces, ya que pueden filtrar hasta el 95 por ciento de las partículas virales cuando se ajustan correctamente. Las mascarillas quirúrgicas también ofrecen una protección alta y son recomendadas en situaciones de contacto cercano. Otros modelos como los FFP2, FFP1 y KF94 cuentan con múltiples capas y altos niveles de filtración, por lo que se utilizan con frecuencia en entornos médicos.
En cuanto a los cubrebocas de tela, su efectividad depende del material, el número de capas y el ajuste al rostro. Aunque no tienen un estándar de filtración, pueden ayudar a bloquear gotas respiratorias si se usan correctamente.
Las caretas, por su parte, pueden reducir la exposición a gotas grandes, pero no sustituyen al cubrebocas, especialmente frente a aerosoles que permanecen en el aire.