Cómo hacer aceite casero de lavanda para aliviar el dolor muscular, según la UNAM

La UNAM comparte una receta sencilla para preparar aceite casero de lavanda. Conoce sus beneficios y cómo elaborarlo paso a paso.

Cómo hacer aceite casero de lavanda para aliviar el dolor muscular, según la UNAM

El estrés, las jornadas largas de trabajo y las molestias musculares forman parte de la rutina de millones de personas. Ante este panorama, algunas alternativas naturales siguen ganando popularidad y una de ellas es el aceite de lavanda, un remedio tradicional que puede utilizarse para masajes y baños relajantes.

De acuerdo con especialistas de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta planta posee compuestos que ayudan a disminuir la tensión muscular y favorecen la relajación.

La receta del aceite de lavanda casero forma parte del material educativo «Botiquín de plantas medicinales», elaborado por investigadores de la máxima casa de estudios, donde se explican distintos usos de la herbolaria para el cuidado cotidiano.

¿Por qué la lavanda ayuda a aliviar el estrés y el dolor muscular?

La lavanda es una planta aromática que puede alcanzar hasta dos metros de altura y que concentra en sus flores diversos compuestos naturales con propiedades relajantes. Según la UNAM, tradicionalmente se utiliza para combatir el insomnio, favorecer el descanso y disminuir la ansiedad. Además, aplicada de forma externa, puede ayudar a aliviar dolores musculares, molestias reumáticas y tensión acumulada en cuello, espalda o piernas.

Su aroma también es utilizado en aromaterapia debido a sus efectos calmantes sobre el sistema nervioso. Por ello, el aceite elaborado a partir de esta planta se ha convertido en uno de los preparados herbales más populares para quienes buscan relajarse después de una jornada agotadora.

El truco para obtener un aceite de mejor calidad

Los especialistas señalan que el momento de la recolección influye directamente en la calidad del aceite. La recomendación es cortar las flores justo antes de que se abran completamente, ya que es en esa etapa cuando concentran una mayor cantidad de aceites esenciales.

Además, es importante utilizar flores en buen estado y evitar aquellas que presenten signos de humedad o deterioro.

El aceite de lavanda que recomienda la UNAM para el estrés
El aceite de lavanda que recomienda la UNAM para el estrés

Cómo preparar aceite casero de lavanda

La UNAM explica que existen dos métodos sencillos para elaborar el aceite de lavanda: extracción en frío y extracción en caliente.

Método de extracción en frío

Este procedimiento se recomienda cuando se utilizan flores secas.

  • Primero se deben triturar aproximadamente dos gramos de flores secas de lavanda y colocarlas en un frasco de vidrio limpio.
  • Después se agrega aceite vegetal, como aceite de oliva o de almendras, hasta cubrir completamente las flores. Posteriormente se añade una cantidad adicional de aceite equivalente al volumen utilizado inicialmente.
  • El recipiente debe mantenerse cerrado y almacenarse en un lugar fresco y oscuro durante un mes.
  • Durante ese periodo es necesario agitarlo diariamente para evitar la formación de hongos y garantizar una mejor extracción de los compuestos activos.
  • Una vez transcurrido el tiempo de reposo, el aceite se filtra y se almacena en un frasco oscuro para protegerlo de la luz.

Método de extracción en caliente

Si se utilizan flores frescas, la UNAM recomienda el método caliente. Para prepararlo se colocan las flores en una olla junto con el doble de volumen de aceite vegetal.

  • La mezcla debe calentarse a baño María durante un periodo de entre 30 y 60 minutos a fuego muy bajo.
  • Los especialistas advierten que el aceite nunca debe hervir, ya que el exceso de temperatura puede destruir parte de los compuestos aromáticos responsables de sus beneficios.
  • Cuando la preparación se enfríe, se filtra y se conserva en un recipiente limpio y oscuro.

¿Cómo utilizar el aceite de lavanda?

Una vez listo, el aceite puede aplicarse directamente sobre las zonas del cuerpo donde exista tensión o dolor muscular. Los masajes en cuello, hombros, espalda y piernas son algunos de los usos más comunes. También puede añadirse unas gotas al agua de una tina o recipiente para un baño relajante, especialmente antes de dormir.

Muchas personas lo utilizan como parte de su rutina nocturna debido a que el aroma de la lavanda favorece la sensación de calma y descanso.

¿Quiénes deben evitar este remedio natural?

Aunque se trata de un producto elaborado con ingredientes naturales, la UNAM recomienda tomar algunas precauciones. Antes de utilizarlo por primera vez, conviene realizar una prueba de sensibilidad en una pequeña zona del antebrazo para descartar posibles reacciones alérgicas.

Asimismo, los especialistas señalan que este aceite no debe utilizarse durante el embarazo, la lactancia ni en menores de 12 años. También recuerdan que los remedios herbales pueden complementar el bienestar cotidiano, pero no sustituyen la atención médica profesional cuando existe una enfermedad o una molestia persistente.

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