Comida casera vs. ultraprocesados: el cambio que transforma tu salud

Comida casera vs. ultraprocesados: el cambio que transforma tu salud
Comida casera vs. ultraprocesados: el cambio que transforma tu salud

Hace unos meses, Laura decidió que algo tenía que cambiar. Se sentía cansada, con menos energía y con unos kilos de más que no lograba bajar. Su rutina estaba llena de comidas rápidas, snacks empaquetados y bebidas azucaradas. Un día, mientras miraba un documental sobre alimentación, escuchó una frase que le hizo ruido: “No es solo lo que comes, es cómo lo comes”. Fue el inicio de su viaje hacia una alimentación consciente.

Procesados y ultraprocesados: no todo es lo mismo

Según la nutricionista Marianela Aguirre Ackermann, no todos los alimentos procesados son dañinos. La leche pasteurizada, los vegetales congelados o el yogur natural son ejemplos de procesados que conservan valor nutricional.

El problema está en los ultraprocesados: productos que, en su mayoría, han perdido su matriz natural y fueron reformulados con azúcares, grasas y aditivos para aumentar su sabor y durabilidad. Galletitas rellenas, gaseosas, snacks salados y salsas listas entran en esta categoría.

El impacto en el peso y la salud

Un estudio publicado en Nature Medicine demostró que quienes basan su dieta en alimentos frescos y caseros pierden el doble de peso que quienes comen ultraprocesados, incluso consumiendo las mismas calorías.

Los motivos son claros:

  • Mayor densidad calórica en ultraprocesados.
  • Menor saciedad por texturas fáciles de masticar.
  • Combinaciones adictivas de sal, azúcar y grasas.
  • Picos y caídas de energía que llevan a comer de más.

Los aditivos y su efecto invisible

La endocrinóloga Ana Cappelletti advierte que algunos aditivos pueden actuar como disruptores endocrinos, interfiriendo en el metabolismo y favoreciendo el aumento de grasa corporal. Incluso productos “light” o “sin azúcar” pueden incluir estas sustancias.

Beneficios de la comida casera

Volver a cocinar en casa significa:

  • Más fibra, vitaminas y minerales.
  • Mejor control de la saciedad.
  • Menor exposición a aditivos.
  • Mayor conexión con los alimentos.

Laura lo comprobó en pocas semanas: más energía, menos antojos y un mejor descanso.

Estrategias para reducir ultraprocesados

  1. Planifica tus comidas y prepara bases saludables.
  2. Elige snacks como fruta, yogur natural o frutos secos.
  3. Lee etiquetas y evita listas largas de ingredientes artificiales.
  4. Sustituye bebidas azucaradas por agua saborizada con frutas.
  5. Cocina en cantidad y congela para tener opciones rápidas.

Inspiración mediterránea

La dieta mediterránea es un modelo probado: frutas, verduras, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y muy pocos ultraprocesados. Más que una dieta, es un estilo de vida.

Tu elección diaria importa

Laura no hizo dietas extremas ni dejó de disfrutar de la comida. Solo decidió que su salud valía más que la conveniencia de abrir un paquete. Y tú también puedes hacerlo: cada comida es una oportunidad para cuidarte.

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