A los 59 años, María empezó a notar olvidos frecuentes: llaves extraviadas, citas perdidas, palabras que se escapaban de su mente. Alarmada, acudió al neurólogo, quien no encontró signos de demencia, pero sí le advirtió: “Cuida tu cerebro desde ahora, antes de que sea tarde”. Fue entonces cuando descubrió la dieta MIND.
Lo que parecía una moda saludable más, resultó tener un respaldo científico impactante: una investigación en más de 90,000 adultos en EE.UU. reveló que seguir la dieta MIND reduce hasta 25% el riesgo de desarrollar demencia, incluyendo el temido Alzheimer.
¿Qué es la dieta MIND y por qué importa?
La dieta MIND —Intervención Mediterránea para el Retardo Neurodegenerativo— nació de la fusión de dos dietas probadas: la Mediterránea y la DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión). Su creadora, la epidemióloga Martha Clare Morris, diseñó este enfoque para priorizar la salud cerebral a través de la alimentación.
Entre los alimentos recomendados se encuentran:
- Verduras de hojas verdes (como espinaca y kale)
- Bayas (arándanos, moras)
- Frutos secos
- Pescado (sobre todo graso como el salmón)
- Aceite de oliva
Y evita:
- Carnes rojas
- Mantequilla y margarina
- Quesos grasos
- Dulces procesados
- Frituras y comida rápida
Lo que dice la ciencia: resultados del estudio
Durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Nutrición, se presentaron los hallazgos del estudio más grande hasta la fecha sobre dieta MIND. Entre sus principales conclusiones:
- Los participantes que mejoraron su dieta durante el estudio redujeron su riesgo de demencia en hasta un 25%.
- Una alta adherencia desde el inicio del seguimiento ya mostraba una reducción del 9% en el riesgo general.
- Los beneficios fueron aún más evidentes entre afroamericanos, latinos y blancos, con una caída del 13% en la incidencia de Alzheimer.
- Incluso quienes comenzaron con malos hábitos, pero mejoraron, tuvieron beneficios neuroprotectores.
No es demasiado tarde: beneficios en todas las edades
Uno de los descubrimientos más alentadores es que la edad no limita los beneficios. Ya sea en la mediana edad o en la vejez, quienes adoptaron la dieta MIND mostraron mejoras. Esto desmitifica la creencia de que es “demasiado tarde” para prevenir enfermedades neurodegenerativas.
El Dr. Song-Yi Park, investigador del estudio, lo resume así: “Nunca es tarde para proteger tu mente. Cambiar lo que comes puede cambiar tu futuro cognitivo”.
¿Y para quién no funciona?
Curiosamente, los beneficios no fueron estadísticamente significativos en poblaciones asiáticas y nativos hawaianos. Esto abre una línea de investigación importante: ¿la dieta debe adaptarse cultural o genéticamente?
La respuesta aún está en desarrollo, pero plantea que la prevención debe contemplar particularidades sociales y culturales.
