El arroz chino es uno de los platillos más populares en todo el mundo gracias a su combinación de ingredientes, su preparación rápida y su capacidad para aprovechar alimentos que ya se tienen en casa. Aunque muchas personas intentan prepararlo, uno de los errores más comunes es utilizar arroz recién cocido, lo que provoca que los granos se peguen y el resultado sea una masa en lugar de un arroz suelto.
Y es que, un truco que durante siglos ha utilizado la cocina china es cocinar el arroz con anticipación y dejarlo reposar en el refrigerador antes de saltearlo. Ese sencillo paso hace toda la diferencia entre un arroz frito común y uno con textura similar al de los restaurantes.
El secreto del arroz chino está en usar arroz del día anterior
En China, el arroz frito, conocido como chǎofàn, nació como una receta de aprovechamiento. En lugar de desperdiciar el arroz sobrante, las familias lo salteaban con huevo, verduras, carne o mariscos para crear un platillo completamente nuevo.
El motivo por el que funciona tan bien es sencillo. El arroz recién preparado conserva mucha humedad, por lo que al entrar al wok comienza a cocinarse al vapor y termina pegándose. Cuando permanece varias horas en refrigeración, los granos pierden parte de esa humedad, se endurecen ligeramente y pueden saltearse sin romperse. El resultado es un arroz con granos separados, ligeramente dorados y con mejor capacidad para absorber los sabores.
El fuego alto también marca la diferencia en el arroz chino
Otro de los secretos del arroz chino está en la temperatura de cocción. La preparación tradicional utiliza un wok muy caliente, aunque una sartén amplia también puede funcionar. Lo importante es cocinar con fuego alto y evitar llenar demasiado el recipiente, ya que el exceso de ingredientes genera vapor y evita que el arroz adquiera ese ligero tostado característico.
También se recomienda cocinar cada ingrediente por separado. Primero se prepara el huevo, después la proteína y las verduras, y al final se incorpora el arroz junto con la salsa de soya para que todos los sabores se integren sin perder textura.
¿Cómo preparar arroz chino casero?
Para preparar cuatro porciones de arroz chino necesitarás tres tazas de arroz blanco cocido y completamente frío, dos huevos, 250 gramos de pechuga de pollo en cubos pequeños, media taza de zanahoria picada, media taza de chícharos, media taza de cebollín, dos dientes de ajo, tres cucharadas de salsa de soya, una cucharada de salsa de ostión (opcional), dos cucharadas de aceite vegetal, una cucharadita de aceite de ajonjolí, pimienta negra y sal únicamente si fuera necesario.
- Lo primero es separar los granos del arroz frío con ayuda de un tenedor. Después calienta el wok o una sartén amplia a fuego alto y cocina los huevos batidos hasta formar un revuelto suave. Retíralos y resérvalos.
- Enseguida cocina el pollo hasta que quede bien dorado. Agrega la zanahoria, los chícharos, el ajo y parte del cebollín, salteando durante unos minutos para conservar la textura de las verduras.
- Cuando estén listos incorpora el arroz frío y mezcla constantemente sin aplastar los granos. Añade la salsa de soya y, si decides utilizarla, la salsa de ostión, procurando verterlas sobre las paredes calientes del wok para potenciar su aroma.
- Finalmente reincorpora el huevo, agrega el aceite de ajonjolí y el resto del cebollín. Antes de añadir sal prueba el arroz, ya que la salsa de soya suele aportar suficiente intensidad.
El arroz chino tiene antecedentes que se remontan a la dinastía Sui, entre los años 589 y 618. Una de sus versiones más famosas es el arroz frito de Yangzhou, originario de la provincia china de Jiangsu, donde la receta destaca por combinar granos perfectamente separados con huevo, camarón, jamón y verduras.
Con el paso del tiempo, este platillo cruzó fronteras y dio origen a preparaciones como el arroz chaufa en Perú, el chāhan en Japón y distintas versiones adaptadas en América Latina, incluyendo la que hoy se disfruta en México con pollo, camarón, cerdo o vegetales.
El éxito del arroz chinoradica en que es una receta económica, fácil de personalizar y perfecta para aprovechar ingredientes que ya están en el refrigerador, siempre que se respete el truco principal:, utilizar arroz frío y cocinarlo a fuego alto.
