Las ondas de radiofrecuencia emitidas por los teléfonos móviles pudieran alterar el funcionamiento de equipos médicos vitales
El temor a que las ondas de radiofrecuencia emitidas por los teléfonos móviles pudieran alterar el funcionamiento de equipos médicos vitales, como monitores cardiacos, ventiladores o bombas de infusión, surgió en los años 90, con la masificación de la primera generación de celulares (1G). En ese entonces, tanto la tecnología celular como el blindaje de los equipos médicos eran muy diferentes.
Un estudio pionero publicado en 1997 en la revista Heart & Lung encontró que, en condiciones de laboratorio, la tecnología de aquel entonces sí podía causar anomalías en telemetría cardiaca. Estas primeras investigaciones, junto con la falta de datos a gran escala, llevaron a las instituciones de salud a adoptar una política de máxima precaución: la prohibición total.
El desmentido definitivo: La evidencia actual
Con el avance tecnológico, tanto los teléfonos móviles como los dispositivos médicos han evolucionado drásticamente. Los celulares modernos (4G y 5G) operan con potencias más bajas y protocolos de comunicación más eficientes. Paralelamente, los fabricantes de equipo médico deben cumplir con estrictas normas de compatibilidad electromagnética (CEM).
Una investigación exhaustiva realizada por la Clínica Mayo y publicada en Mayo Clinic Proceedings puso a prueba esta interacción en un entorno hospitalario real. Los investigadores realizaron más de 300 pruebas con 16 dispositivos médicos diferentes y varios teléfonos celulares. Su conclusión fue contundente: no se observó ninguna interferencia clínicamente importante en el funcionamiento de los equipos.
Más recientemente, un metaanálisis que revisó múltiples estudios sobre el tema, publicado en el Journal of Medical Systems, reafirmó estos hallazgos. Los autores concluyeron que, si bien la interferencia es teóricamente posible bajo condiciones extremas y a distancias muy cortas (menos de un metro), en la práctica clínica moderna, el riesgo es insignificante. Organizaciones como Valleywise Health han actualizado sus protocolos basándose en esta evidencia, permitiendo el uso de celulares en la mayoría de las áreas del hospital.
¿Existen excepciones a la regla?
Aunque el riesgo general es mínimo, la mayoría de los expertos y guías hospitalarias mantienen algunas zonas de precaución:
- Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y Quirófanos: En estas áreas, donde la concentración de equipos electrónicos sensibles es máxima y el margen de error es cero, se suele mantener la restricción por un principio de cautela extrema.
- Cerca de Equipos Específicos: Se recomienda mantener los teléfonos a una distancia prudencial (al menos 15-30 centímetros) de dispositivos como marcapasos o desfibriladores implantables, aunque los modelos más nuevos también cuentan con un blindaje superior.
El veredicto de la ciencia
La prohibición generalizada del uso de teléfonos móviles en los hospitales es una reliquia del pasado. La evidencia científica actual, acumulada durante más de una década, demuestra que los dispositivos modernos no representan una amenaza para la seguridad de los equipos médicos en condiciones de uso normal. De hecho, los hospitales ahora aprovechan la tecnología móvil para mejorar la comunicación entre el personal y con los pacientes.
Así que, la próxima vez que veas una señal de prohibición, recuerda que probablemente se basa más en una política anticuada que en un riesgo científico real. La ciencia ha desmentido el mito: tu celular y los equipos del hospital pueden coexistir en paz.
