No fue Hernán Cortés: el verdadero conquistador que inició las agresiones contra los mexicas

No fue Hernán Cortés: el verdadero conquistador que inició las agresiones contra los mexicas
La historia suele señalar a Cortés como el responsable directo, pero fue Pedro de Alvarado quien encendió la chispa de una guerra irreversible


La caída de Tenochtitlan no comenzó con Cortés

El 13 de agosto de 1521 marcó la caída definitiva de México-Tenochtitlan, el corazón del imperio mexica, en manos de los conquistadores españoles y sus aliados indígenas. Por siglos, Hernán Cortés ha sido retratado como el rostro principal de la conquista, el estratega que logró la rendición del último gran tlatoani, Cuauhtémoc. Sin embargo, nuevos enfoques historiográficos y el análisis de fuentes contemporáneas revelan que no fue Cortés quien inició las hostilidades contra los mexicas, sino otro personaje menos mencionado: Pedro de Alvarado.

¿Quién fue Pedro de Alvarado?

Pedro de Alvarado fue uno de los capitanes más cercanos a Cortés. De origen noble y carácter impulsivo, era conocido por su violencia, su ambición y su papel destacado en varias campañas de conquista. Fue apodado por los pueblos indígenas como “Tonatiuh” (el Sol), por su cabellera rubia y tez clara. Pero más allá del apodo, su legado quedó marcado por uno de los episodios más crueles y decisivos de la invasión: la Matanza del Templo Mayor.

La Matanza del Templo Mayor: el inicio real del conflicto

En mayo de 1520, Hernán Cortés dejó temporalmente Tenochtitlan para enfrentar en la costa a Pánfilo de Narváez, otro conquistador enviado por el gobernador de Cuba para arrestarlo. En su ausencia, dejó a Pedro de Alvarado al mando del campamento español en la ciudad.

Durante la celebración religiosa de Tóxcatl, una importante ceremonia dedicada a Tezcatlipoca, Alvarado ordenó atacar a los nobles mexicas desarmados que se encontraban reunidos en el Templo Mayor. La masacre fue brutal. Murieron decenas (o incluso cientos) de líderes y guerreros de alto rango que no ofrecían resistencia. La acción fue completamente unilateral y no provocada, según narran fuentes como el Códice Florentino y los relatos de cronistas indígenas.

¿Por qué lo hizo?

Las razones detrás de la decisión de Alvarado no están completamente claras. Algunas versiones apuntan a un temor infundado de una rebelión mexica, otras hablan de codicia, ya que los nobles llevaban joyas y objetos rituales de valor. Lo cierto es que esta acción rompió la frágil tregua que existía entre los mexicas y los españoles.

Tras la matanza, la población se levantó en armas. Cortés regresó poco después y se encontró con una ciudad hostil y una situación fuera de control. Así comenzó el asedio que culminaría más de un año después con la caída de Tenochtitlan.

Reacciones y consecuencias

La Matanza del Templo Mayor fue un punto de no retorno. Si bien antes había tensión y desconfianza, todavía existía un equilibrio que permitía la convivencia entre los invasores y la élite mexica. Alvarado destruyó cualquier posibilidad de diplomacia. Moctezuma II, que había sido tomado como rehén meses antes, perdió todo apoyo y fue finalmente asesinado —según algunos, por los propios mexicas que lo veían como traidor; según otros, por los españoles.

Este hecho también desencadenó la famosa Noche Triste, en la que Cortés y sus hombres intentaron huir de Tenochtitlan en medio de un feroz contraataque indígena. La guerra total había comenzado, y Pedro de Alvarado, sin haberlo planeado estratégicamente, fue su verdadero detonante.

¿Por qué se invisibilizó su papel?

Durante siglos, el relato dominante favoreció una visión simplificada de la conquista, con Cortés como protagonista absoluto. Pedro de Alvarado fue relegado a un segundo plano, a veces glorificado por su valentía en otros territorios (como en Guatemala), pero raramente señalado como el iniciador de las agresiones contra los mexicas.

Además, la historiografía colonial tendió a proteger la imagen de los conquistadores principales. Admitir que un acto de traición o masacre inició el conflicto dañaba la narrativa de “misión civilizadora”.

Hoy, con el acceso a crónicas indígenas, códices y una mirada más crítica, los investigadores han recuperado estas versiones que dan luz a lo que realmente ocurrió.

La historia de la conquista de México es mucho más compleja de lo que aprendimos en la escuela. Aunque Hernán Cortés fue la figura central del proceso, Pedro de Alvarado fue quien encendió la mecha de la guerra abierta. Su ataque durante la celebración de Tóxcatl convirtió una ocupación tensa en una guerra brutal que terminó con el colapso del imperio mexica el 13 de agosto de 1521.

Revisar el pasado con más precisión no solo honra la verdad histórica, también permite entender mejor las raíces de nuestra identidad.


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