Planear una viaje en vacaciones no comienza al comprar los boletos de avión o reservar el hotel. De hecho, los especialistas en finanzas personales aseguran que el primer paso es definir cuánto dinero puedes gastar sin poner en riesgo tu economía. De lo contrario, un viaje puede convertirse en una deuda que siga pesando mucho después de que terminen las vacaciones.
Una de las estrategias que recomiendan para mantener las finanzas bajo control es el método 50/30/10/10, una forma sencilla de distribuir el presupuesto y evitar gastos impulsivos mientras disfrutas del descanso.
El presupuesto debe definirse antes de elegir el destino en el método 50/30/10/10
Uno de los errores más comunes es enamorarse primero del destino y después intentar ajustar las cuentas. Para Pedro Ibarra, asesor financiero y creador del proyecto de educación financiera Pregúntale a Pedro, el proceso debería hacerse al revés.
La recomendación es establecer primero cuánto dinero puedes destinar a las vacaciones sin afectar tus finanzas y con base en esa cantidad, elegir el lugar que mejor se adapte a ese presupuesto.
El especialista explica que, como regla general, el gasto destinado a unas vacaciones no debería superar entre el 5% y el 10% del ingreso anual, considerando todos los gastos relacionados con el viaje, desde el transporte hasta los recuerdos que se compren durante la estancia Además, aconseja comenzar a ahorrar varios meses antes para crear un fondo exclusivo para las vacaciones y evitar recurrir a créditos o préstamos.
Así funciona el método 50/30/10/10 para organizar los gastos
Una vez que ya sabes cuánto dinero puedes gastar, llega el momento de repartirlo de manera inteligente con el método 50/30/10/10. La propuesta consiste en destinar aproximadamente la mitad del presupuesto al transporte y al hospedaje, ya que suelen ser los gastos más elevados del viaje. Otro 30% puede utilizarse para alimentos, recorridos y actividades recreativas.
El 10% del método 50/30/10/10 restante puede reservarse para compras personales, recuerdos o artesanías, mientras que el último 10% funciona como un fondo de emergencia para cualquier imprevisto, como gastos médicos, cambios de itinerario o aumentos inesperados en algunos servicios.
Aunque estos porcentajes sirven como guía, pueden ajustarse dependiendo del tipo de viaje. Por ejemplo, hay personas que prefieren gastar más en experiencias y menos en compras, mientras que otras destinan una mayor parte del presupuesto a llevar recuerdos para familiares y amigos.
Un presupuesto también debe contemplar los gastos que muchos olvidan
Cuando se organiza un viaje es frecuente pensar únicamente en el hotel y el transporte, pero existen otros desembolsos que también deben incluirse desde el principio. Los especialistas recomiendan considerar el costo de la alimentación diaria, entradas a museos o parques, propinas, souvenirs, seguros de viaje e incluso un pequeño fondo para cualquier emergencia que pueda surgir durante las vacaciones.
Tener claro cuánto se puede gastar cada día también ayuda a evitar compras impulsivas que terminen afectando el presupuesto total en el método 50/30/10/10.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) aconsejan llevar un registro diario de los gastos para verificar que el dinero alcance hasta el final del viaje.

Comparar precios en el método 50/30/10/10
Antes de hacer cualquier reservación, vale la pena revisar distintas plataformas de hospedaje, pero también contactar directamente a los hoteles. En muchos casos, los establecimientos ofrecen tarifas iguales o incluso más económicas cuando la reservación se realiza sin intermediarios. Además, pueden incluir beneficios como desayuno, estacionamiento gratuito o descuentos especiales que no aparecen en las aplicaciones de viaje.
También es recomendable comprar con anticipación artículos como bloqueador solar, medicamentos o accesorios que suelen ser mucho más caros en los destinos turísticos.
Los expertos coinciden en que las tarjetas de crédito pueden facilitar los viajes siempre que se utilicen con responsabilidad. Antes de salir conviene verificar el límite disponible, activar las notificaciones de movimientos, informar al banco sobre el viaje para evitar bloqueos por seguridad y revisar si la tarjeta incluye beneficios como seguros de viajero o promociones especiales.
También es importante conocer las comisiones que podrían cobrarse por retiros en efectivo o por compras realizadas en otra moneda. Sin embargo, el consejo principal es evitar financiar unas vacaciones pagando intereses.
Pedro Ibarra advierte que si una persona necesita varios meses para terminar de pagar un viaje, probablemente eligió un destino que está por encima de sus posibilidades económicas.
Las vacaciones terminan, pero las deudas pueden quedarse durante mucho tiempo. Por eso, contar con un presupuesto bien organizado no solo ayuda a controlar los gastos durante el viaje, sino también a regresar a la rutina sin comprometer el pago de servicios, colegiaturas o gastos familiares.