Investigaciones científicas indican que ciertos componentes de la tinta de tatuajes podrían
estar relacionados con un mayor riesgo de cáncer de piel y linfoma. Descubre qué dice la
ciencia.
¿Qué dice la ciencia sobre la tinta de tatuajes y el cáncer?
Un creciente cuerpo de investigación sugiere que algunas tintas utilizadas en tatuajes
contienen sustancias potencialmente carcinógenas. Según estudios, las nanopartículas de
pigmento pueden viajar por el torrente sanguíneo y acumularse en los ganglios linfáticos,
órganos clave en el sistema inmunológico.
Componentes de las tintas bajo la lupa
Las tintas para tatuajes no están reguladas de manera uniforme en todos los países. Algunas
contienen:
- Metales pesados (níquel, cromo, plomo).
- Hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), asociados con cáncer.
- Conservantes y aditivos industriales no aptos para uso médico.
«Las partículas de tinta pueden permanecer en el cuerpo por años, y su interacción con el
sistema linfático es un área de preocupación»* – Dr. Jørgen Serup, experto en dermatología.
¿Cómo afecta al sistema linfático?
Los ganglios linfáticos filtran toxinas y desechos del cuerpo. Cuando las partículas de tinta se
acumulan, podrían:
- Generar inflamación crónica, vinculada al desarrollo de cáncer.
- Alterar la función inmunológica, aumentando la vulnerabilidad a enfermedades.
¿Qué tipos de cáncer podrían estar relacionados?
- Linfoma: Cáncer del sistema linfático.
- Cáncer de piel: Por la exposición a sustancias carcinógenas en la tinta.
¿Existen tintas más seguras?
Algunas marcas promueven tintas «orgánicas» o «veganas», pero no hay garantía de que sean
completamente seguras. La FDA no regula la mayoría de las tintas para tatuajes.
Recomendaciones para quienes tienen tatuajes
- Elegir estudios profesionales que usen tintas de calidad.
- Evitar zonas cercanas a ganglios linfáticos (axilas, cuello, ingle).
- Observar cambios en la piel (inflamación persistente, bultos).
