La magia de las ferias: música, juegos y recuerdos que nunca se olvidan

La magia de las ferias: música, juegos y recuerdos que nunca se olvidan

Desde la bocina en un poste hasta la voz inconfundible de Chelo Silva entonando Mil Noches, las ferias son un caleidoscopio de sonidos que nos transportan a un tiempo donde todo parecía más simple. Odilón, conocido como “La Gurrumina”, invitaba con su peculiar estilo a dedicar canciones: “Pida sus complacencias, acérquese, ¡por solo un peso!”.

Entre las dedicatorias, las risas y las melodías, los enamorados encontraban su refugio musical, mientras los ecos de los juegos de feria se fundían en el ambiente.


Los juegos de feria: entre la suerte y la destreza

El puesto de los aros era un espectáculo en sí mismo. Don Ponciano y su amigo, apodado “Etílico”, lanzaban con precisión argollas metálicas hacia las botellas alineadas. A veces se llevaban cervezas y billetes, otras veces solo quedaba el tintineo de los aros en el vidrio y la frase del encargado: “¡Pa la prósima!”.

Estos juegos no eran solo entretenimiento, eran una oportunidad de compartir alegrías y anécdotas que se quedarían para siempre en la memoria.


Un hot dog y el sabor del primer encuentro

Las ferias también eran el escenario de los primeros encuentros con nuevos sabores. Doña Sofía, mi madre, me llevó a probar mi primer hot dog: un pan relleno con salchicha, cebolla, mostaza y chile verde. Para muchos, esa mezcla de ingredientes representó una puerta al mundo de la comida rápida que llegaba tímidamente a las ferias.


Voces y gritos que daban vida al mercado de ilusiones

El tallador de lotería cantaba las barajas con pasión:

  • “¡Corre la lotería!
  • ¡La cobija de los pobres (el sol)!
  • ¡El que le cantó a San Pedro (el gallo)!”

Los gritones de las cobijas no se quedaban atrás:
“¡Dale una toalla, una colcha, y unos sartenes! ¡Todo por 100 pesos! ¿Quién dice yo?”.

Los brazos alzados en señal de compra eran el mejor testimonio de que la feria cumplía su misión: traer alegría a todos los que se aventuraban en su magia.


La feria y la magia de los recuerdos eternos

Como escribió Juan Villoro en Descansar cansa:
“Cuando viajé a Disney World con mi familia, ningún juego mecánico fue tan divertido como el aeropuerto… Este juego sí estuvo increíble”.

Las ferias son eso: una mezcla de lo cotidiano y lo extraordinario, donde cada experiencia, desde los juegos hasta las comidas, queda grabada como un recuerdo entrañable.


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