El debut de Raúl Lavista en el cine: historia detrás de Dos monjes

El debut de Raúl Lavista en el cine: historia detrás de Dos monjes

En 1934, el cine mexicano vivía un momento de transformación. En ese contexto, una película marcó un antes y un después en la música cinematográfica: Dos monjes. Esta obra, dirigida por Juan Bustillo Oro, no solo fue pionera en narrar un drama desde dos puntos de vista opuestos, sino que también marcó el inicio de una brillante carrera para el compositor Raúl Lavista, quien debutó con apenas 20 años.


Un encuentro casual que cambiaría la historia

La vida a veces se transforma en los lugares más inesperados. Raúl Lavista, por entonces un prometedor pianista, conoció al afamado pianista chileno Claudio Arrau en un gimnasio. Lo que comenzó como una conversación casual sobre músculos y técnica pianística se convirtió en una amistad de por vida.

Arrau, que en ese momento participaba en una película sobre Franz Liszt, reconoció el talento de Lavista y lo alentó a perfeccionar su técnica en Alemania. Sin embargo, las circunstancias económicas impidieron que Lavista siguiera ese camino.


El gran salto al cine: de la mano de Manuel M. Ponce

Raúl Lavista, discípulo del reconocido compositor Manuel M. Ponce, encontró su destino en el cine gracias a una recomendación de su maestro. Juan Bustillo Oro, director de Dos monjes, buscaba un compositor joven para crear la canción principal de su película. Ponce sugirió a Lavista, y así nació la melodía Ana, tema central de la cinta.

Con esta pieza, Lavista no solo acompañó el drama de la historia, sino que estableció un estándar para la música cinematográfica en México, anticipando su legado como autor de las partituras de casi 400 películas.


Un estilo que marcó la diferencia

La canción Ana es un reflejo de la sensibilidad de Lavista como compositor. Su letra, que varía a lo largo de la trama para expresar amor, dolor y sufrimiento, resalta la profundidad emocional de los personajes.

Fragmentos como:

  • “Cuánto, cuánto te quiero dulce amor mío…”
  • “Cuánto, cuánto he llorado…”
  • “Cuánto, cuánto he sufrido…”

quedaron grabados en la memoria del público y sentaron las bases para su carrera como colaborador de cineastas icónicos como Luis Buñuel y Roberto Gavaldón.


El cine y la música: una relación eterna

Dos monjes no solo destacó por su narrativa innovadora, que anticipó técnicas como las vistas en Rashomon de Kurosawa, sino también por la forma en que integró la música al relato. Lavista logró crear una banda sonora que no solo acompañaba las escenas, sino que también profundizaba la psicología de los personajes.


Un legado que sigue inspirando

Raúl Lavista continuó su carrera trabajando con los grandes del cine mexicano, como Ismael Rodríguez y Alejandro Galindo. Cada una de sus composiciones contribuyó a definir la identidad sonora del cine de oro mexicano. Su obra es un testimonio de cómo la música puede transformar el cine, conectando a los espectadores con las emociones más profundas de una historia.


Raúl Lavista, un pionero de la música cinematográfica

Desde su debut con Dos monjes, Raúl Lavista demostró que el cine y la música son artes inseparables. Su capacidad para transmitir emociones a través de notas musicales marcó un hito en la industria mexicana y dejó un legado que sigue vivo en cada nueva generación de artistas y cineastas.

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