Confusión o con-fusión: cómo el psicoanálisis nos ayuda a entender nuestras relaciones

Confusión o con-fusión: cómo el psicoanálisis nos ayuda a entender nuestras relaciones

En el complejo entramado de nuestras relaciones y emociones, surgen momentos de confusión en los que parece imposible discernir entre lo que sentimos, pensamos o deseamos. Pero, ¿qué pasa cuando esa confusión no es falta de claridad, sino una fusión emocional con otra persona que diluye nuestros propios límites?

La Dra. Ruth Axelrod, experta en clínica psicoanalítica, propone explorar este dilema separando la palabra «confusión» en dos partes: «con-fusión». Desde esta perspectiva, podemos analizar si estamos frente a un estado de desconcierto o una unión emocional tan intensa que perdemos nuestra individualidad.

Confusión: el conflicto interno que nos nubla la mente

La confusión suele aparecer cuando enfrentamos emociones o pensamientos contradictorios que nos bloquean. En términos psicoanalíticos, es como una niebla mental que dificulta distinguir entre lo que deseamos y lo que tememos.

Ejemplo común:

Una persona puede sentirse atraída hacia alguien, pero al mismo tiempo temer el rechazo o pensar que ese vínculo no es adecuado. Este estado de ambivalencia genera una parálisis emocional, dificultando tomar decisiones claras.

La confusión, aunque incómoda, suele ser una señal de conflictos internos no resueltos, como el choque entre el deseo y las normas sociales o familiares.

Fusión: cuando perdemos nuestros propios límites

En contraste, la fusión no es una falta de claridad, sino una pérdida de identidad. Ocurre cuando alguien se une emocionalmente a otra persona o situación al punto de que los límites entre ambos se desdibujan.

Características de la fusión:

  • Sentir que no podemos vivir sin el otro.
  • Confundir nuestras emociones y deseos con los de la otra persona.
  • Sacrificar nuestra autonomía para mantener el vínculo.

Esto es frecuente en relaciones codependientes, donde uno o ambos miembros se convierten en una extensión emocional del otro, perdiendo su individualidad.

Confusión vs. fusión: la clave está en los límites

Aunque la confusión y la fusión pueden parecer similares, la diferencia principal radica en la percepción de los límites:

  • Confusión: Hay un conflicto interno que nos impide actuar con claridad.
  • Fusión: Los límites desaparecen, y nuestra identidad se diluye en el vínculo con el otro.

Ambos estados pueden ser mecanismos de defensa para evitar enfrentar inseguridades profundas. Sin embargo, a largo plazo, dificultan la construcción de una identidad sólida y autónoma.

El papel del psicoanálisis: encontrar claridad y autonomía

El proceso psicoanalítico permite a los pacientes explorar estas tendencias y trabajar en ellas. A través del análisis, es posible:

  1. Reconocer los orígenes de la confusión: Identificar los conflictos internos que generan bloqueos emocionales.
  2. Establecer límites saludables: Aprender a conservar nuestra autonomía sin necesidad de «diluirnos» en el otro.
  3. Construir relaciones sanas: Transformar vínculos basados en la codependencia en relaciones de reconocimiento mutuo.

El resultado:

El análisis no solo ayuda a distinguir entre confusión y fusión, sino que también nos invita a habitar esos espacios intermedios donde encontramos nuestra verdadera voz y deseos.

Reflexión final: ¿cómo son nuestras relaciones?

Una pregunta esencial que surge de este análisis es: ¿Cuántas de nuestras relaciones están basadas en el reconocimiento mutuo y cuántas en llenar un vacío interno?

Explorar esta cuestión nos lleva a reflexionar sobre la calidad de nuestros vínculos y el papel que jugamos en ellos. Reconocer patrones de confusión o fusión no solo nos permite crecer emocionalmente, sino también construir una vida más auténtica y equilibrada.

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