Las verrugas en el cuello son pequeñas protuberancias en la piel, generalmente de textura rugosa, que pueden generar incomodidad al roce con ropa o accesorios.
La causa principal es la infección por virus del papiloma humano (VPH), transmitido por contacto directo o superficies contaminadas.
No todas las personas desarrollan verrugas tras exponerse al virus: depende de la respuesta inmunológica. Quienes tienen defensas bajas, los niños y quienes manipulan carne o pescado con frecuencia son más propensos.
En muchos casos, las verrugas desaparecen solas en 1 a 2 años. Sin embargo, si generan molestias o afectan la autoestima, es posible tratarlas.
Tratamientos caseros seguros
- Ácido salicílico (17-40%): se aplica tras remojar el área en agua tibia y retirar piel muerta con lima o piedra pómez. Requiere constancia por varias semanas.
- Cinta adhesiva: cubrir la verruga durante días seguidos puede ayudar a debilitarla y eliminar restos virales. La cinta de plata suele ser más efectiva.
Opciones médicas para eliminar verrugas
Cuando los remedios caseros no funcionan, un dermatólogo puede recomendar:
- Crioterapia: congelación con nitrógeno líquido. Rápida pero puede generar ampollas.
- Electrodesecación y legrado: destruye la verruga con corriente eléctrica y luego se raspa. Puede dejar cicatriz.
- Láser o cirugía menor: indicados en casos resistentes o múltiples lesiones.
Las verrugas en el cuello son generalmente benignas, pero eliminarlas de forma segura depende de elegir el tratamiento adecuado. La constancia en los métodos caseros puede ser suficiente en muchos casos; si no, la consulta dermatológica asegura resultados efectivos y con menor riesgo de complicaciones.
