El cambio climático y la sobrepesca no son solo problemas ambientales; son crisis que amenazan la supervivencia humana, la seguridad alimentaria y la biodiversidad global. México, como muchos países, enfrenta desafíos monumentales que requieren una respuesta coordinada, estratégica y basada en la ciencia.
El impacto del cambio climático en México: una realidad ineludible
El 2024 fue el año más caliente registrado, según la Organización Meteorológica Mundial. Temperaturas superiores a los 50°C afectaron varias regiones del mundo, una señal alarmante de los efectos acumulativos de actividades humanas como el uso de combustibles fósiles, la deforestación y la contaminación sin control.
Consecuencias inmediatas en México:
- Escasez de agua: El calentamiento global reduce los recursos hídricos disponibles.
- Producción agrícola comprometida: La pérdida de cobertura vegetal y la degradación del suelo afectan la capacidad productiva de la tierra.
- Aumento de la desigualdad alimentaria: Aunque México produce alimentos suficientes, el acceso desigual a estos agrava la inseguridad alimentaria.
Sobrepesca: el declive de los océanos y sus ecosistemas
Un estudio reciente publicado en Science revela que la sobrepesca ha reducido en más del 50% las poblaciones de tiburones, rayas y quimeras desde 1970.
Datos alarmantes:
- 19% más riesgo de extinción: Según el Índice de la Lista Roja (ILR) acuático.
- 22% de funciones ecológicas en riesgo: La sobrepesca de especies grandes podría provocar la pérdida de importantes servicios ecosistémicos.
¿Qué significa esto?
Los océanos, que representan el 70% de la superficie del planeta, son el principal proveedor de alimentos y recursos esenciales. Su deterioro afecta directamente la seguridad alimentaria y la estabilidad ambiental global.
Seguridad alimentaria y cambio climático: soluciones para un futuro sostenible
El Primer Taller para Medios de Comunicación sobre Seguridad Alimentaria subrayó las acciones clave para enfrentar el cambio climático y sus efectos en la producción agrícola:
- Monitoreo constante: Crear sistemas de indicadores climáticos, agrícolas y socioeconómicos.
- Agricultura resiliente: Diversificar cultivos y adoptar prácticas sostenibles.
- Políticas públicas robustas: Fortalecer redes locales con acceso a créditos e infraestructura adecuada.
- Conocimiento local: Incorporar la experiencia de las comunidades rurales en estrategias de adaptación.
La Universidad Autónoma Chapingo: un modelo de acción climática
La Universidad Autónoma Chapingo lidera con su Sistema de Información de Seguridad Alimentaria y Cambio Climático (SIACC), que reúne datos, cartografía y estudios científicos para enfrentar estos desafíos.
Colaboración clave:
La integración de comunidades, academia y gobierno será esencial para garantizar un futuro sostenible y equitativo para México.
¿Qué debe hacer el gobierno mexicano?
El gobierno debe priorizar una Política Ambiental Integral que:
- Promueva la reducción de emisiones y el uso sostenible de recursos naturales.
- Invierta en investigación científica y programas de educación ambiental.
- Fomente la cooperación internacional para abordar problemas globales como la sobrepesca y el cambio climático.
La presidenta Claudia Sheinbaum, como científica, tiene la oportunidad de liderar esta transformación y asegurar que México tome un papel proactivo en la lucha contra el cambio climático.
Conclusión: actuar ahora para un futuro sostenible
El cambio climático y la sobrepesca son crisis urgentes que no pueden esperar. Con ecosistemas marinos en declive y tierras degradadas, México enfrenta un punto de inflexión.
La acción inmediata y coordinada no solo es necesaria; es la única forma de garantizar un futuro sostenible para las generaciones presentes y futuras.
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