Hace 61 años, el mundo perdió a tres figuras angloparlantes de gran impacto en la política, la literatura y la contracultura: John F. Kennedy, Aldous Huxley y C.S. Lewis. Aunque sus vidas y obras no parecieran converger, el día de su muerte los unió en una narrativa histórica que invita a reflexionar sobre sus legados.
Mientras Kennedy caía víctima de un asesinato en Dallas, Lewis se apagaba silenciosamente en Inglaterra y Huxley, bajo el efecto de alucinógenos, hacía su último viaje.
C.S. Lewis: El visionario literario
C.S. Lewis, autor de Las crónicas de Narnia, revolucionó la literatura fantástica con una narrativa que anticipaba elementos transmedia. Sus historias, traducidas a más de 40 idiomas y vendidas en más de 100 millones de ejemplares, invitan a los lectores a cruzar mundos imaginarios y reales.
A pesar de su enorme impacto cultural, el final de Lewis fue sombrío. Su hermano, embriagado el día del sepelio, olvidó avisar a los dolientes. Un detalle trágico que contrasta con la intensidad y alegría de su matrimonio tardío con Joy Davidman, inmortalizado en la película Shadowlands.
Lewis fue más que un escritor; su transición del ateísmo al cristianismo transformó su obra y dejó un legado que sigue resonando en lectores y teólogos por igual.
Aldous Huxley: Profeta de la contracultura
El autor de Un mundo feliz y Las puertas de la percepción desafió las normas de su época. Visionario en temas como los alucinógenos y el impacto de la tecnología en la sociedad, Huxley se adelantó a debates que aún son relevantes.
En su lecho de muerte, pidió inyecciones de LSD para facilitar un tránsito pacífico, reflejo de su filosofía sobre la vida y la conciencia. Sus viajes, tanto físicos como espirituales, lo llevaron a escribir sobre Oaxaca y la India, inspirando a generaciones de contracultura y artistas como Jim Morrison.
John F. Kennedy: La esperanza truncada
A sus 46 años, John F. Kennedy era una figura clave en la política mundial. Su liderazgo durante la crisis de los misiles en 1962 evitó un conflicto nuclear, pero también demostró los peligros de la falta de comunicación entre potencias.
El asesinato de Kennedy marcó el fin de una era de optimismo en Estados Unidos. Su legado, sin embargo, vive en su capacidad para inspirar a nuevas generaciones, pese a los desafíos políticos y las trampas del escenario internacional.
¿Qué une a estas figuras?
Más allá de su muerte en el mismo día, Lewis, Huxley y Kennedy comparten un impacto duradero en sus campos:
- Literatura que trasciende generaciones: Las obras de Lewis y Huxley siguen siendo relevantes, ya sea en la narrativa fantástica o en el pensamiento contracultural.
- Compromiso con el cambio: Kennedy y Huxley enfrentaron las complejidades de su tiempo con valentía, dejando lecciones sobre liderazgo y transformación social.
- Exploración de la condición humana: Desde la política hasta la espiritualidad, los tres analizaron las luces y sombras de la humanidad.
Reflexión: Un mundo distinto al que dejaron
Hoy, con avances tecnológicos y cambios sociopolíticos, es interesante preguntarse cómo reaccionarían estas figuras ante el mundo actual. Kennedy se sorprendería por la fragmentación del panorama político; Huxley quizá analizaría los efectos de la hiperconectividad, mientras Lewis podría explorar cómo la fantasía sigue ayudando a enfrentar la realidad.
El 22 de noviembre de 1963 no solo marcó un día trágico; también destacó cómo tres individuos moldearon la forma en que entendemos la política, la literatura y la cultura.
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